domingo, 4 de mayo de 2014

NOMOFOBIA LA ANSIEDAD DE SEPARARSE DEL MÓVIL

El no tener acceso al teléfono móvil puede crear situaciones de ansiedad que deben ser tratadas por un psicólogo profesional.
El teléfono móvil es, hoy por hoy, uno de los aparatos tecnológicos de mayor uso en el mundo. De hecho, y tal y como indican los últimos datos publicados por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), el número de terminales supera ya el número de habitantes en el mundo –es decir, hay más de 7.000 millones de aparatos repartidos por los cinco continentes-.
Y, aunque la penetración no es la misma en todos los países, en el caso de España sí se cumple esta estadística: en abril de 2013 las líneas de telefonía móvil prácticamente alcanzaron los 55 millones de usuarios –lo que significa que hay cerca de 9 millones de líneas más que habitantes-.
Conociendo estas cifras no es descabellado pensar que haya un notable número de personas que puedan llegar a considerarse auténticos adictos al móvil. Y, sin menospreciar esta patología a edades más adultas, uno de los problemas más graves a los que se están teniendo que enfrentar tanto las familias como los psicólogos es a tratar la nomofobia entre los jóvenes de 18 a 35 años.
Se trata de la vivencia de un miedo irracional a estar sin móvil, a estar sin saldo o cobertura, a quedarse sin batería o, incluso, a salir de casa sin el terminal. Y, según diversos estudios, el 77% de los jóvenes de entre 18 y 24 años y el 68% de los que tienen edades comprendidas entre los 25 y los 34 años padece esta patología.
Al parecer, el perfil de quienes se enfrentan a esta patalogía está bastante definido, ya que se trata de personas normalmente introvertidas, con baja autoestima y que presentan notables carencias a la hora de relacionarse con sus semejantes, por lo que prefieren comunicarse a través del teléfono móvil y ocupar su tiempo de ocio de esta forma.
Además, y tal y como indican diversos expertos, el hecho de disponer de un terminal con la última tecnología y poseer conocimientos sobre él, les ayuda a creer que poseen un estatus superior tomando como referencia, por ejemplo, su actividad en los chats o las redes sociales.
Así, y con el objetivo de detectar la nomofobia lo antes posible y comenzar el tratamiento correspondiente, los psicoterapeutas destacan la importancia de detectar los síntomas más evidentes:
El joven se enfada en el momento en el que se le llama la atención o se le restringe el uso del móvil –aunque sea en situaciones en la que sea completamente coherente hacerlo-.
Es necesario repetirle constantemente las frases o indicaciones, incluso las que se le dan directamente, porque no presta atención a lo que se le dice, sino sólo a lo que le llega a través del teléfono.
Se observa un uso abusivo del terminal, por ejemplo, en sitios públicos aún cuando se está acompañado de más gente, no se levanta la cabeza de la pantalla cuando se va andando por la calle o no se encuentran alternativas válidas para cubrir el tiempo de ocio.
De la misma forma, especifican que los padres y demás adultos de su entorno desempeñan un papel fundamental ya que los adolescentes y jóvenes son grandes imitadores del comportamiento.
Por ello, recomiendan, entre otras actitudes, establecer una especie de hoja de ruta en la que se especifiquen claramente las situaciones en las que el uso del móvil debe estar completamente prohibido –por ejemplo, en comidas, cenas o cuando se realicen actividades con otras personas, o mantenerlo apagado por las noches-, pero también aquellas en las que sí puede contemplarse cierta flexibilidad en su empleo.

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