UN PSICOTERAPEUTA DEBE ESTAR A LA ALTURA DEL PROBLEMA QUE SE LE PRESENTE, SIN DAR NI UNA SOLA PUNTADA EN FALSO, NO PUEDE DARSE EL LUJO DE EXPERIMENTAR CON SUS PACIENTES.
miércoles, 21 de mayo de 2014
Los estados alterados de conciencia tienen varias características comunes:
Alteraciones del pensamientos: El individuo puede experimentar una diversa graduación de los procesos cognitivos: atención, memoria, capacidad de juicio. Se puede confundir la fantasía con la realidad o no diferenciar la causa del efecto.
Pérdida de la noción del tiempo: Puede sentir que el tiempo transcurre rápidamente o que está detenido.
Pérdida de control: Las personas rígidas e inflexibles tienen miedo a perder el control de su vida, mientras que otras abandonan toda sensación de autocontrol y toman drogas alucinógenas.
Cambio en la expresión de las emociones: Hay autistas emocionales, incapaces de mostrar alguna emoción por las cosas, otros lo hacen de forma violenta, como el hombre que maltrata a su mujer cuando está borracho.
Alteraciones perceptivas y cambio en la imagen corporal: Las personas que se encuentran bajo la influencia de LSD o tiene un periodo esquizofrénico pueden sufrir distorsiones perceptivas, alucinaciones y delirios. Los sujetos con doble personalidad también muestran estas alteraciones.
Cambio en el sentido o significado: A veces, si alguien está borracho o soñando puede creer haber hallado el sentido último de la vida, sin embargo, después de la resaca o al despertar, esas creencias se desvanecen.
Sugestionabilidad: Se afirma que un sujeto en trance hipnótico es capaz de actuar sin percatarse de lo que hace. En este estado alterado, lo que sabemos es que bajo el efecto de la hipnosis los sujetos no recuerdan de forma clara que han pensado, sentido o hecho.
martes, 20 de mayo de 2014
LA DEPENDENCIA AFECTIVA ES UNA ENFERMEDAD QUE HA SIDO CONSIDERADA POR MUCHOS ESPECIALISTAS EXACTAMENTE COMO UNA ADICCIÓN A UNA PERSONA.
SÍNTOMAS DE LA DEPENDENCIA AFECTIVA CRÓNICA
a) Perdida de la dignidad consciente: Varones y mujeres que la padecen son humillados, utilizados y manipulados por sus parejas, son conscientes de ello, pero pese a sufrir demasiado, no poseen fuerzas ni capacidad para romper con el abuso.
Por ejemplo: Cuando un muchacho le paga todos los gastos y caprichos a la enamorada, ella se lo exige, se enoja si él no tiene tiempo o puede complacerla en algo. Vive tenso y afligido de que ella corte la relación y la parte maltratadora tiene la habilidad de hacerle creer que es culpable de los conflictos, aunque no sea así.
Otros varones o damas permanecen ocultos, las personas que son en apariencia sus parejas no salen con ellos (ellas) por ejemplo los sábados, no son reconocidos como enamorados y pese a saber que no merecen un trato así, vivir ansiosos y deprimidos, no rompen aquella situación.
Un dependiente crónico es susceptible en extremo a la crítica, la parte maltratadora de la relación logra sumirlo en estados terribles de ansiedad con peleas telefónicas, mensajes, situaciones de tensión.
b) Terror de aceptar la realidad: Un dependiente crónico teme pensar distinto, asumir la verdad con humildad, no soporta la idea de un nuevo fracaso amoroso, no admira ni ama a la persona con la que sale, es consciente de ello, lo expresa y lo dice harto y agotado (a), pero prefiere creer que aquella persona cambiará y algún día lo valorará y le dará el amor sano que espera.
c) Elevada necesidad de satisfacer el ego: Pensar en la idea de que la pareja lo abandonará por otro (a) es algo que no podrían soportar ni aceptar porque el perder, la intolerancia a la frustración es alta.
Por ello vemos a por ejemplo muchas mujeres engañadas que saben que sus parejas o esposos incluso tienen hijos con la amante, jamás dejarían la relación porque compiten con la amante, jamás le darían pase para que destruyan sus hogares.
Y a cambio prefieren vivir sin paz, con insomnio, con elevados índice de celotipia (celos enfermizos) y fuerte depresión.
d) Miedo de madurar: Un dependiente crónico se cierra en su forma de pensar porque sus niveles de obsesión, ansiedad y apego a la persona insana lo han trastornado. Sin tratamiento son incapaces de pensar que pueden tener un futuro mejor, renacer y con el tiempo hallar una persona mejor y experimentar un amor real y sano, una persona a la que elegirán por que la admiran emocionalmente.
e) Perder los papeles en estados de crisis: La pareja de un dependiente crónico suele ser ególatra, manipuladora, egoísta, deshonesta, terca, mitómana y sobre todo sin valores. Por lo general la parte maltratadora se venga de lo vivido en una relación anterior, ha sido sobreprotegido (a) por los padres y por ello es caprichoso (a), no soporta que le hagan ver sus errores, jamás pedirá perdón y siempre intentará hacerle ver a su pareja que él o ella es culpable de todo.
Muchos de ustedes dirán que quien aguanta esto simplemente es tonto (a), no se ama, etc, pero en realidad es el cuadro de una persona dependiente crónica, atado a una relación que lo hace infeliz y le roba la paz por miedo a la soledad, por no saber estar solo (a) consigo mismo, no ama ni admira a su maltratador (maltratadora), pero su mente adicta a la situación no soporta los estados de distancia de aquella persona.
Les puedo compartir que por ejemplo hace un tiempo tuve a una paciente que había sido víctima de violencia física por parte de su pareja, la atendí, pero por razones laborales tuve que viajar y pensé de inmediato que la chica recaería con facilidad. En efecto, al volver, sus padres me llamaron desconsolados y volví a verla cuando no pudo más y aquella pareja volvió a agredirla y con mucho esfuerzo de su parte y apoyo de tres disciplinas distintas hoy aquella chica se la liberado de aquella relación insana, pero ella tuvo posibilidades de irse del país por dos meses con su familia, continuó terapias sugeridas y al volver trabajamos en sus formas de pensar, autoestima, aceptación, manejo de emociones y rol de la autoafirmación para ser madura.
Muchas personas por ignorancia se burlan de personas dependientes, las llaman desquiciadas, pero en realidad los porcentajes de casos son altísimos en el país. He podido contabilizar que de diez chicas, por lo menos 7 son dependientes afectivas y 4 de ellas crónicas.
PASOS PARA CORTAR CON LA RELACIÓN DEPENDIENTE
a) Decidir cortar la relación por completo, asumiendo con humildad la enfermedad, el fracaso en la elección de la pareja por ignorancia emocional.
b) Cambiar de número de celular y si es posible el fijo.
c) Eliminar todo contacto virtual con la ex pareja. Sacarlo de redes sociales.
d) Elaborar un listado de todos los motivos reales por los cuales la relación es insana y llevarlo en la billetera, bolso, etc y cuando surjan pensamientos anhelantes sacar esta lista (sugiero colocarla en una mica) y leerla detenida y reflexivamente. En esta misma mica colocar los beneficios de no estar más sumido en una relación enferma.
e) Comer sano y practicar deporte (el que más te agrade)
f) Ser constante en las terapias respectivas.
g) No abandonar la medicación que ordene el psiquiatra sin su prescripción.
h) Cambiar de rutas y ambientes donde pasaste tiempo con la pareja maltratadora para lograr que la mente se limpie, restablezca y desarrolle nuevo estilo de vida.
i) No ver por un tiempo películas románticas de corte dependiente
j) No escuchar música relacionada con la ex pareja.
k) Orar de manera profunda y constante para fortalecer el espíritu.
Si al leer esto te sientes identificado (a) notas que eres un dependiente crónico afectivo, ya sabes que estás muy enfermo (a) y necesitas ayuda profesional y si lo postergas con los años solo tendrás el mismo tipo de relaciones insanas y cuando reacciones habrás perdido años, tiempo y sobre todo habrás visto morir muchos proyectos porque no podrás concentrarte mas que en el motivo de tu adicción sentimental.
Recuerden queridos lectores que el amor sano implica respeto, admiración mutua, pertinencia, valores, buena comunicación. Un buen amor no te humilla ni busca manipularte y solo depende de ti hacerte respetar porque en la vida te toparás con personas incorrectas, poco profundas e impulsivas que van por la vida dañando, pero puede elegir decirles “No” con firmeza y rodearte de personas distintas, porque si temes a la soledad, olvidas que naces solo y mueres solo; la pareja es un lindo complemento si existe afinidad en valores y sobre todo a nivel emocional.
A miles de personas les toma años y pérdidas aprender a ser mejor, a renacer, la madurez no llega para todos al mismo tiempo, pero nadie te obliga a lidiar con una pareja que no amas y mucho menos que impide tu desarrollo interior y felicidad.
LAS MUJERES QUE AMAN DEMASIADO
Este fantástico libro
está dirigido en especial a las mujeres, pero al igual que ellas un hombre
también puede sufrir del síndrome de amar demasiado, así que en esta obra podrá
encontrar ayuda.
Como tal, es más una
herramienta que intenta contribuir a reconocer los modelos destructivos de
relacionarse, comprender el origen de esos patrones y obtener las herramientas
necesarias para cambiarlos. Se examinan a fondo los motivos por los que tantas
mujeres, en busca de alguien que las ame, parecen encontrar inevitablemente
parejas nocivas y sin amor. Se explica también por qué, una vez que se sabe que
una relación no satisface nuestras necesidades, cuesta tanto ponerle fin.
Viven tan obsesionadas
con su relación que apenas pueden funcionar como personas. A pesar de todo el
sufrimiento y la insatisfacción que acarrea, amar demasiado es una experiencia
tan común para muchas personas que casi están convencidas que es así como deben
ser las relaciones de pareja. La mayoría de las mujeres han amado demasiado por
lo menos una vez en sus vidas.
La autora nos dice que
estamos amando demasiado cuando:
ESTAR ENAMORADO SIGNIFICA SUFRIR.
La mayoría de
conversaciones están relacionadas con los problemas, ideas, acciones y
sentimientos de la relación como problemas debidos a una niñez infeliz y
tratamos de convertirnos en su ayuda.
Disculpamos o
justificamos su mal humor, su indiferencia y sus desaires.
LEEMOS UN LIBRO DE AUTOAYUDA Y
SUBRAYAMOS TODO LO QUE LO AYUDARÍA A ÉL.
Cuando no nos gustan
muchas de sus conductas, valores y características básicas, pero las soportamos
tratando de compensarlas con mejoras es nuestras actitudes.
Cuando nuestra
relación perjudica nuestro bienestar emocional e incluso, quizá, nuestra salud
e integridad física.
Aunque la autora se
enfoca más a personas con relaciones enfermizas, es también una guía para
quienes desean aprender mejor como puede evaluarse una relación sin caer en el
deterioro de la misma.
El libro examina el
por qué muchas mujeres necesitadas de amor encuentran parejas nocivas y sin amor
y el por qué cuesta tanto poner fin a esa relación y cómo esas ansias de amar
se convierte en una adicción.
La obsesión por una
pareja radica en el miedo y no en el amor, miedo a estar sola, miedo a no ser
dignas o a no inspirar cariño, miedo a ser ignoradas, abandonadas o destruidas.
Y el amor se da amor con la desesperada ilusión de que la pareja se haga cargo
de nuestros miedos, y estos miedos se convierten en LA FUERZA QUE IMPULSA NUESTRA VIDA. Y TRATAMOS DE AMAR MÁS AÚN.
La autora descubrió
este fenómeno de amar demasiado en las parejas (co-adictas) de alcohólicos y
adictos a las drogas y a diferencia de sus pacientes, eran sus mujeres las que
siempre provenían de familias disfuncionales y de este modo revivían aspectos
de su niñez.
Características
típicas de las mujeres que aman demasiado:
PROVIENEN DE UN HOGAR DISFUNCIONAL
QUE NO SATISFIZO SUS NECESIDADES EMOCIONALES.
Habiendo recibido poco
afecto, trata de compensar indirectamente esa necesidad insatisfecha
proporcionando afecto, en especial a hombres que parecen, de alguna manera,
necesitados.
Debido a que nunca
pudo convertir a su(s) progenitor(es) en los seres atentos y cariñosos que
ansiaba, reacciona profundamente ante la clase de hombres emocionalmente
inaccesibles a quienes puede volver a intentar cambiar, por medio de su amor.
Como la aterroriza que
la abandonen, hace cualquier cosa para evitar que una relación se disuelva.
Casi ninguna cosa es
demasiado problemática, tarda demasiado tiempo o es demasiado costosa si
“ayuda” al hombre con quien está involucrada.
Acostumbrada a la
falta de amor en las relaciones personales, está dispuesta a esperar, conservar
esperanzas y esforzarse más para complacer.
Está dispuesta a
aceptar mucho más del cincuenta por ciento de la responsabilidad, la culpa y
los reproches en cualquier relación.
Su amor propio es
críticamente bajo, y en el fondo no cree merecer la felicidad. En cambio, cree
que debe ganarse el derecho de disfrutar la vida.
Necesita con
desesperación controlar a sus hombres y sus relaciones, debido a la poca
seguridad que experimentó en la niñez. Disimula sus esfuerzos por controlar a
la gente y las situaciones bajo la apariencia de “ser útil”.
En una relación, está
mucho más en contacto con su sueño de cómo podría ser que con la realidad de su
situación.
ES ADICTA A LOS HOMBRES Y AL DOLOR
EMOCIONAL.
Es probable que esté
predispuesta emocionalmente y, a menudo, bioquímicamente, para volverse adicta
a las drogas, al alcohol y/o a ciertas comidas, en particular los dulces.
Al verse atraída hacia
personas que tienen problemas por resolver, o involucrada en situaciones que
son caóticas, inciertas y emocionalmente dolorosas, evita concentrarse en su
responsabilidad para consigo misma.
Es probable que tenga
una tendencia a los episodios depresivos, los cuales trata de prevenir por
medio de la excitación que proporciona una relación inestable.
No la atraen los
hombres que son amables, estables, confiables y que se interesan en detalle.
Esos hombres “agradables” le parecen aburridos.
OPINIÓN
¿Es posible que
nuestras ganas de amar o por tener la pareja soñada, se pueda convertir en una
obsesión?
Las mujeres que “aman
demasiado” son aquellas que se sienten atraídas por hombres problemáticos,
distantes, inaccesibles. Mujeres que luego quedan enganchadas a situaciones
conflictivas por haber formado pareja con un hombre inadecuado.
Detrás de cada
obsesión esta el miedo, el miedo de no ser amados como deseamos, de que nos
abandonen, de perder esa vana ilusión de pensar que esa persona va a
solucionarnos nuestros miedos. Y al no lograrlo esos mismos miedos y obsesiones
se vuelven tan parte de nosotros que el dar amor para recibirlo de la misma
manera, se convierte en la meta más grande que da sentido a nuestra existencia.
Desgraciadamente si esto no da los resultados que esperamos lo único que
hacemos es hundirnos aún más.
Antes de que sea
demasiado tarde para la relación y que termine de mala manera o se desintegre
del todo, existen alternativas. El primer paso es darnos cuenta que tenemos un
problema, que el problema radica en nosotros y que en nosotros también esta la
solución.
Si tomamos el control
de nuestras vidas, aprendemos que para dar y recibir amor primero debemos
amarnos a nosotros mismos y que nadie tiene la culpa de lo que nos sucede sino
que nosotros con nuestras actitudes y miedos hemos atraído esas experiencias y
que siempre de una experiencia podemos aprender .
CONCLUSIÓN
Amar demasiado no
significa amar a demasiados hombres/mujeres, ni enamorarse con demasiada
frecuencia, ni sentir un amor genuino demasiado profundo por otro ser. En
verdad, significa obsesionarse por una persona y llamar a esa obsesión “amor”,
permitiendo que esta controle nuestras emociones y gran parte de nuestra
conducta y, si bien comprendemos que ejerce una influencia negativa sobre
nuestra salud y nuestro bienestar, nos sentimos incapaces de librarnos de ella.
Significa medir nuestro amor por la profundidad de nuestro tormento.
En este libro, al
igual que en tantos libros de “superación personal”, hay una lista de pasos a
seguir a fin de cambiar. Si usted decide que realmente desea seguir esos pasos,
necesitará años de trabajo y nada menos que su dedicación total. No hay atajos
para salir del patrón de amar demasiado
ANSIOSAMENTE NECESITADOS DE AMOR, DE NUESTRO AMOR
ANSIOSAMENTE NECESITADOS DE AMOR, DE NUESTRO AMOR
La mente es
paradójica, pero no ilógica, sino que tiene su propia lógica y maneras de
funcionar. Curiosamente, y ahí reside su paradoja, ella suele transitar en
dirección contraria a lo que estamos habituados a ver, por eso no solemos
entender muchas veces lo que nos ocurre. Lo único que se necesita para
comprenderla es entender el lenguaje en el que trabaja.
Lo que llamamos
egoísmo, al contrario de lo que podríamos pensar, no se encuentra en la persona
que tiene (y no sólo que aparenta) sentimiento de la propia valía, que se
siente profundamente bien en su propio ser, sino que se halla justamente en
personas que buscan a los demás para colmar (aunque siempre les es
insuficiente) su propia carencia afectiva infantil.
Éstas, suele ser
personas muy dadas a los demás, sacrificadas (usualmente en exceso) pero que no
suelen realmente sabe amar (sencillamente, porque no se aman a sí mismas)
porque sienten un hambre de afecto tan extremo que les ciega, no les hace ver
más allá de dicha carencia, y por tanto no pueden ver a los demás tal y como
son, y mucho menos amarles verdaderamente…
…por eso suelen
idealizar rápidamente a quien tienen delante, a cualquiera que crean que les
puede proporcionar el afecto que tan desesperadamente andan buscando; y se
sacrifican relegando sistemáticamente sus propios deseos e intereses (y muchas
veces, hasta los intransferibles derechos básicos como seres humano) ante esa
persona “amada”, interpretando que así se hacen más dignos de amor a sus ojos…
…pero es muy difícil
amar a quien anda rebajándose y mendigando nuestro amor a toda costa. Mediante
ese proceder, condicionado por tremenda necesidad afectiva, cada una de esas
personas tan sólo atraerá (una y otra vez) a manipuladores y controladores
narcisistas, que encontrarán en ese mendigo, en ese ser que tan poco se ama,
una víctima muy apropiada para colmar a su vez sus propias y malévolas
carencias, ansias de control y poder sobre otros…
…y es que sin duda, la
persona que manipula, que controla, también tiene sus carencias afectivas y
tampoco se ama realmente a sí misma aunque exteriormente pueda parecer todo lo
contrario (víctima y verdugo son en este caso ambas caras de la moneda,
buscando colmar la misma insuficiencia afectiva mediante estrategias
aparentemente tan distintas) ya que ésta sólo busca el control en los demás
como sucedáneo del propio amor y autoestima que no se proporciona, por eso se
suelen encolerizar tanto la persona manipuladora cuando sus planes se vienen
abajo y pierden poder o influencia sobre sus víctimas.
Ante una situación
así, con suerte, esa relación parasitaria se romperá (no sólo puede darse en
una relación de pareja, puede ser también de familia o amistad, incluso de
trabajo) provocando en la persona que mendigó el amor o afecto, desilusión,
confusión e incluso depresión, vivencias éstas que actuarán a modo de “efecto
rebote”, lo que la hará sentirse más hundida, hambrienta y necesitada que
nunca, se hará mucho daño, sufriendo tremendamente con las historias mentales
(y muy probablemente culpabilizadoras) que se repetirá a sí misma en esos
momentos en los que se siente tan abandonada; sí, está realmente abandonada,
pero sobre todo de sí misma,…
…y pronto buscará
distracciones, evasiones, en los demás, quizás en otra “relación ideal” (muy
posiblemente también nociva) quizás en grupos de “amigos” que no la estimen
realmente o que la juzguen sin comprenderla, pero con quienes al menos se
siente distraída de sí, y puede “dejar de pensar” por un rato; mas la soledad
en dichas compañías puede hacerse sentir más profundamente que estando
únicamente consigo misma.
No hay culpas, cada
persona tiene sus propias heridas, muchas de ellas surgidas durante la
infancia, nuestra mente, que no disponía por aquel entonces de la experiencia
ni la consciencia para entender lo que estaba pasando realmente, creó a nuestro
ego y juez interior como una defensa nada flexible pero útil ante situaciones
en las que sentimos falta de cariño o amor por parte de nuestros padres o
familiares, de las personas más importantes en nuestra recién inaugurada vida.
Quizás entonces, nuestro limitado bagaje vital llegó a la conclusión de que
debíamos “hacer méritos” para optar al amor de los demás, porque por el simple
hecho de existir no lo merecíamos.
Cambiar el pasado no
es posible, pero no tenemos porqué resignarnos o entenderlo como algo que
determinará toda nuestra vida sin remedio. Hemos de darnos cuenta de que
realmente quien está pidiendo atenciones y amor cuando actuamos de la manera
referida más arriba (mendigando, sacrificándonos inconscientemente o
sobreexigiéndonos todo el tiempo…) es nuestro niño o niña interior herido, que
reclama lo que entonces no tuvo, ha quedado congelada esa carencia y necesidad,
oculta en nosotros con el paso de los años pero no por ello inactiva.
Lo que pretendo es
mostrar que esta carencia afectiva primera no es posible colmarla de manera
externa, en vez de ir hacia los demás con esas ansias y exigencias
inconscientes, necesitamos llevar a cabo una labor o tarea personal. La forma
de solucionar este círculo vicioso no se encuentra (por mucho que nuestro ego
nos lo susurre) en el olvidarnos de nosotros mismos para darnos a los demás… en
la ciega idealización de otras personas (que sólo indica lo mucho que reniego
de mí mismo y el poco aprecio que me tengo) o en tener que hacer todo
“perfecto” a ojos de los demás, sino en la humildad, en la comprensión de mí
mismo y en la compasión.
HUMILDAD: Entiendo que
tengo dones y capacidades que me hacen poder realizar ciertas actividades mejor
que otros, pero también hay cosas que me sobrepasan y que aunque puedo mejorar
en ellas, quizás no logre nunca hacerlas todo lo bien que otra gente las hace,
pero también entiendo que es solamente mi insaciable ego quien me exige,
irracionalmente a todas luces, tener que ser perfecto en todo.
COMPRENSIÓN DE MÍ
MISMO: Puedo ser consciente de lo que sucede en mí, de lo que me cuento a mí
mismo en esos momentos en los que me siento abandonado, en los que tengo miedo,
en los que la soledad se siente tan adentro, comprendo que son emociones,
pensamientos, sensaciones, pero ninguna de ellas soy yo, están en mí, pero ya
no las identifico con mi auténtico ser, yo soy más que mi mente. Al fin ví que
mis emociones surgen como herramientas de curación, no como enemigos internos
de los que deba huir o evitar. Vivo mis emociones plenamente, las dejo fluir
dentro de mí, tanto las cómodas como las que me causan malestar y que tanto
solía evitar por inconsciencia en el pasado, es justo esa evitación y/o huida
lo que creaba mi sufrimiento, lo que me hacía desconectar de mí mismo.
COMPASIÓN: Hay
momentos de sufrimiento en mí, se deben a la manera en que aprendí a tomarme
las cosas, porque sencillamente mi trayectoria vital me hizo sacar esas
conclusiones de lo que ocurre, lo comprendo y actúo conmigo como lo haría con
alguien que sufre, apoyando sin culpabilizar, sin señalar, sin reírme de su
dolor emocional ni querer minusvalorárselo o tener que darle “soluciones mágicas”, sino acompañándolo,
estando presente cuando lo necesite.
Es lógico que en un primer
momento se pueda pensar que el ser permisivo con nosotros mismos no cambiará
nada, que las cosas seguirán de igual manera sino peor, porque pensemos que
ahora las dejamos “sin freno”, sin alguien (el ego) que controle a modo de
guardia de tráfico lo que sucede en nuestro interior. Pero es que, como dije al
comenzar este artículo, la mente es paradójica, y como he ido comentando, es
nuestro niño o niña interior el que está herido y requiere ahora de nuestro
amor incondicional, no de la supervisión de un ego tiránico.
Las crisis vitales,
los periodos de sufrimiento, no son ni mucho menos plato de buen gusto, nadie
los quiere, pero se muestran, curiosamente, como lo único que puede hacernos
trascender, tomar consciencia de todo esto y avanzar en nuestro desarrollo interior.
Son etapas que si podemos aprovecharlas como las oportunidades de crecimiento
interior que son, tienen la capacidad de hacernos mucho bien, ayudándonos a
sanar muchas de las heridas que se han mantenido abiertas tantos años dentro de
nosotros.
Si por el contrario no
nos damos cuenta de todo esto, pues seguiremos siendo esclavos de nuestros
patrones de pensamiento y muy probablemente ellos nos harán volver a transitar
(como si de una maldición se tratase) por las situaciones vitales de
manipulación, sufrimiento, abandono y soledad. Curiosamente la vida nos repite
amorosamente las lecciones cuantas veces lo necesitemos, hasta que entiende que
hemos tomado consciencia plena de lo que necesitábamos darnos cuenta.
Cuando despertamos,
cuando vemos realmente y sin culpas por qué hemos actuado durante tantos años
de un modo que nos hizo sufrir tanto…
Cuando entiendo esos
patrones internos y destapo las falsedades sobre las que se apoyaron...
Cuando hago las paces
con mi niño interior, le abrazo y se siente acompañado por mí…
…entonces, sí que
comienzo a relacionarme plenamente con los demás, teniendo relaciones
nutritivas y saludables con las personas que realmente me hacen bien y me
estiman, con quienes me puedo relacionar tal y como soy, tal y como me siento;
ya que mi necesidad ansiosa de amor, de afecto, no empañará nunca más mi
visión.
¿POR QUÉ PERDEMOS LA FUERZA DE VOLUNTAD CUANDO MÁS LA NECESITAMOS?
No es extraño que
comencemos un proyecto con todo el entusiasmo y que una vez que ya nos hemos
“embarcado” en él, poco a poco vayamos perdiendo esas ganas que atesorabamos
cuando lo comenzamos. Incluso hay veces que lo postergamos indefinidamente o lo
abandonamos por falta de tiempo.
Los expertos dicen que
hay varios “síntomas” o factores que nos pueden indicar que la fuerza de
voluntad nos abandona justo cuando más la necesitamos.
Cinco signos para
explicar la falta de voluntad
Estos cinco aspectos,
analizados detalladamente, nos pueden dar una pauta de qué es lo que nos está
ocurriendo y por qué nos cuesta tanto llevar adelante un proyecto, o mejor
dicho, terminarlo y ser exitosos como lo habíamos pensado o planeado desde un
principio. Toma nota y analiza con lo que experimentas a diario, tal vez puedas
encontrar una solución a tu problema.
1 - Exceso de
autocontrol: quizás parezca que es un contrasentido porque la falta de fuerza
de voluntad no tiene que ver, justamente, con el control. Sin embargo, los
especialistas dicen que todo se trata de un “juego de equilibrio”. La voluntad
no es una capacidad que nunca se agota, sino algo en lo que debemos ir
“dosificando” usando la inteligencia con la que contamos. Un reciente estudio
sobre autoindulgencia ha demostrado que los seres humanos somos vulnerables a
caer en ciertas tentaciones cuando nos estamos controlando más. Un ejemplo
simple de comprender es aquél que está llevando una dieta estricta y cuando
tiene un “desliz” o un minuto de no pensar en ese régimen, se da un “atracón”.
Las personas también sufren de mayor infelicidad cuando cae la noche y eso no
es casualidad. Se debe a que las reservas de autocontrol que lo dominan durante
el día van disminuyendo al anochecer. Entonces, el exceso de fuerza de voluntad
puede convertirse en tu peor enemigo al momento de lograr tus objetivos. ¿La
solución? Esforzarse en las tareas que valen la pena y darse un respiro en las
menos importantes.
2 - Sesgo de
moderación: la gran mayoría de nosotros subestimamos o sobrestimamos la fuerza
de voluntad que poseemos. Por ello es tan común que la gente abandone su
carrera, deje de ir al gimnasio o a un curso, etc. Es frecuente que los
primeros meses del año las academias estén completas y que luego, pasadas
algunas semanas, se empiecen a vaciar. Muchos “prometemos” cuando comienza
enero hacer lo que no cumplimos el año anterior, pero esa voluntad va
desapareciendo. Esto se debe a que creemos o pensamos que somos controlados,
fuertes y perseverantes y que esta vez “si” llegaremos a diciembre con la misma
rutina que en enero. Es recomendable que no te expongas a aquellas situaciones
que puedan convertirse en una tentación a dejar o bien que puedas caer en las
redes de la haraganería, la falta de ganas, las excusas para no asistir, etc.
Si no te gusta ir al gimnasio, prueba con otra actividad para hacer ejercicio,
no te “obligues” a lo que no te agrada, porque es más fácil que lo abandones.
3 - Creencias
negativas muy arraigadas: Esto puede estar presente en nuestra mente desde que
eramos pequeños o jóvenes. Por ejemplo, si en la familia nunca creían en
nosotros o nos exigían demasiado, si consideramos que el éxito es para las
personas adineradas o que no tenemos la capacidad de tener nuestra propia
empresa porque no contamos con las habilidades requeridas, etc. Si tu idea o
meta es obtener un mejor puesto en tu empleo o emprender en un negocio
ambicioso, una creencia contrapuesta puede retrasarte, al pensar que no eres lo
suficientemente merecedor, bueno o inteligente para lograrlo. Para poder
sobrellevar esto, primero deberás saber cuáles son estas ideas que rodean tu
mente, trabajar en ellas, modificar los pensamientos y añadir ideas que te
motiven al éxito. Una buena alternativa es colocar en lugares visibles frases
de motivación y autosuperación.
4 - No fijarnos en el
contexto social: no eres una “isla” autosuficiente, necesitas interactuar con
los demás, eso está más que claro. Si bien lo sabes, desestimas esta idea y
crees que lo puedes todo, que no precisas de nadie que te ayude, que lo harás
mejor si es a tu manera. Estableces objetivos como si llevarlos a cabo
solamente dependiera de ti y te olvidas que vives en un contexto, por más de
que no compartas casa o piso con nadie. El mundo está repleto de personas y
también de tentaciones, una de ellas, sin dudas, es creernos “omnipotentes”. Al
plantearte cualquier meta, has que los demás (familia, amigos, pareja,
compañeros) te ayuden, participen, se involucren y sirvan para enfrentar los
obstáculos que seguramente aparecerán.
5 - Cansancio: la
falta de sueño nos hace estar más propensos a claudicar y abandonar nuestros
sueños y proyecto. El tan conocido “estrés”, del que somos víctimas millones de
personas en el mundo entero, deja de lado la motivación. Esta última es la
encargada de “inyectarnos” de energía extra a diario, para poder mantenernos
despiertos cuando lo necesitamos. Sin embargo, la ansiedad, los nervios y las
preocupaciones no dejan que descansemos lo suficiente. El cansancio prolongado
tarde o temprano nos pasa factura, ya sea con alguna enfermedad o con la falta
de fuerza de voluntad. Si estás pensando en un proyecto bien ambicioso y deseas
llegar a la meta, duerme la cantidad de horas necesarias, para poder tener tu
nivel de recarga.
lunes, 19 de mayo de 2014
EL 80% DE LOS ALCOHOLICOS SUFREN UN TRASTORNO PSICOLOGICO O PSIQUIÁTRICO ASOCIADO
Los pacientes alcohólicos suelen presentar hasta en un 80% de los
casos otros trastornos psiquiátricos asociados y, por lo tanto, ser
considerados como pacientes con patología dual, ha recordado la Sociedad
Española de Patología Dual (SEPD), desde donde se demanda un acercamiento
específico y especializado orientado tanto a lograr el abandono del consumo
como el control de la enfermedad psiquiátrica.
"Lo que determina el paso del uso al abuso de consumo de una
sustancia como el alcohol, es la existencia de otro trastorno psíquico"
afirma el presidente de la SEPD, el doctor Néstor Szerman, quien recuerda que,
al componente de enfermedad de la adicción, hay que añadir otros problemas
médicos vinculados al consumo abusivo de alcohol, como son los problemas
cardiovasculares o de tipo oncológico.
La pasada semana la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicaba
un informe sobre la situación del consumo de alcohol en el mundo, donde se
mostraba que la bebida origina más de tres millones de muertes en todo el
mundo; en España dejaba patente que el 20 por ciento de los mayores de 15 años
son bebedores de riesgo o presentan cuadros de dependencia y abuso de alcohol.
"Si tenemos en cuenta que el 25 por ciento de la población
mundial padecerá algún trastorno mental a lo largo de su vida, debemos
considerar que en esta población existe un aumento del riesgo de adicción a
sustancias como el alcohol".
Por otra parte, en cuanto a las altas tasas de consumo entre los
adolescentes, señala que "es especialmente preocupante" porque la
sustancia impacta directamente en un cerebro en plena formación, pudiendo
"condicionar su desarrollo y provocar la aparición de trastornos psíquicos
en el futuro".
Por tanto, en su opinión es necesario que los estudios de evolución de
los trastornos adictivos en el futuro sean realizados teniendo en cuenta no
solo el impacto físico de la sustancia con capacidad adictiva, sino también los
factores de vulnerabilidad de los individuos a presentar un trastorno de abuso.
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