mos viene de procesos de formación parecidos a los nuestros y al mismo tiempo diferente, por ende algunos van a discrepar hasta que logremos construir nuestros referentes en la relación, nuestros conceptos, nuestros límites.
Amor propio, el amarnos y poder amar al otro en la medida que nos amamos, nos da la oportunidad de entregarnos sin sentirnos disminuidos o que nuestro ego se vea afectado, el “yo” de ella mas el “yo” de él hace un nosotros que construye una identidad más grande con nuestra autoestima mejorada, sin sentirnos obligados a dejar de lado lo que somos, sino que mejoramos lo que no hace que el nosotros funcione, esto se hace desde la autovaloración y no desde la obligación o presión del otro ser humano que comparte el amor en la construcción de la relación.
Bromas y sentido del humor, es algo que se maneja con cautela, no siempre estamos sintonizados en lo que son las bromas, pero eso sí, todos disfrutamos de jugar, la relación de pareja es un juego hermoso en el que no se compite entre sí, sino que se disfruta en el compartir, en donde la complicidad y picardía de ambos aporta a consolidar lo que se construye con amor, dentro de esto se puede citar el respeto a las diferencias que se tiene y que dentro del juego se aportan, cuando señalamos los que no nos gusta de nuestra pareja hay que hacerlo sin marcar, denigrar o censurar, sino como una propuesta de opinión en la que se nos autorice a decir lo que consideramos no afín entre nosotros, así se hace más sencillo mejorar sin sentirse presionado a cambiar por que el otro quiere, nuestra esencia es algo que sostiene la identidad que nos da seguridad y si alguien por más que amemos nos irrespeta al criticar lo que consideramos nuestra esencia, se puede producir una fricción. En todo lo que he citado está involucrado el proceso de comunicación y de sexualidad integral, siempre estamos comunicando y sexualizando, mientras mayor conciencia tenemos de lo que comunicamos y como lo comunicamos, seremos más eficaces en construir relaciones solidas o basadas en compromisos comunes y compartidos, el amor es el componente principal de toda esta fórmula que es única para cada relación y depende de cada uno colocar más o menos ingredientes acorde a su propia realidad.
Amor propio, el amarnos y poder amar al otro en la medida que nos amamos, nos da la oportunidad de entregarnos sin sentirnos disminuidos o que nuestro ego se vea afectado, el “yo” de ella mas el “yo” de él hace un nosotros que construye una identidad más grande con nuestra autoestima mejorada, sin sentirnos obligados a dejar de lado lo que somos, sino que mejoramos lo que no hace que el nosotros funcione, esto se hace desde la autovaloración y no desde la obligación o presión del otro ser humano que comparte el amor en la construcción de la relación.
Bromas y sentido del humor, es algo que se maneja con cautela, no siempre estamos sintonizados en lo que son las bromas, pero eso sí, todos disfrutamos de jugar, la relación de pareja es un juego hermoso en el que no se compite entre sí, sino que se disfruta en el compartir, en donde la complicidad y picardía de ambos aporta a consolidar lo que se construye con amor, dentro de esto se puede citar el respeto a las diferencias que se tiene y que dentro del juego se aportan, cuando señalamos los que no nos gusta de nuestra pareja hay que hacerlo sin marcar, denigrar o censurar, sino como una propuesta de opinión en la que se nos autorice a decir lo que consideramos no afín entre nosotros, así se hace más sencillo mejorar sin sentirse presionado a cambiar por que el otro quiere, nuestra esencia es algo que sostiene la identidad que nos da seguridad y si alguien por más que amemos nos irrespeta al criticar lo que consideramos nuestra esencia, se puede producir una fricción. En todo lo que he citado está involucrado el proceso de comunicación y de sexualidad integral, siempre estamos comunicando y sexualizando, mientras mayor conciencia tenemos de lo que comunicamos y como lo comunicamos, seremos más eficaces en construir relaciones solidas o basadas en compromisos comunes y compartidos, el amor es el componente principal de toda esta fórmula que es única para cada relación y depende de cada uno colocar más o menos ingredientes acorde a su propia realidad.
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