jueves, 3 de julio de 2014

APRENDA A DAR Y PEDIR PERDÓN


Vivir con resentimientos, es casi como estar muerto, afirman algunos expertos. “El ser humano por naturaleza espiritual, es capaz de albergar en su interior un montón de cosas buenas. Cuando empieza a sentir solo emociones negativas, es como que le entrara un virus. La ira, el odio y el resentimiento pasan por todo el cuerpo, son sensaciones dañinas que lo contaminan y acaban con él”, dice la doctora Bertha de Farah, terapeuta profesional.
Recuerda que en más de una ocasión ha tenido en su consultorio, madres e hijos que viven resentidos mutuamente, parejas afligidas que pelean constantemente porque hay algo inconcluso entre ellos, pues siguen a la espera de algo tan sencillo como el pedir perdón. “Este asunto va más allá de una práctica religiosa, es un ejercicio que se hace cuando se tiene la capacidad de darse cuenta del daño ocasionado y cuando se toma consciencia de que el rencor no le hace bien a ningún cuerpo. No debemos dejarnos arrastrar por las emociones, por lo que me hizo o no una persona, por lo que dijo o no dijo; hay que dar un paso a la reconciliación permanente”, sugiere.
TODO EMPIEZA POR UNO MISMO
Pero el paso inicial para liberarse de cualquier resentimiento, es perdonarse a uno mismo y empezar a quererse. “Muchas veces queremos perdonar a quien nos lo pide, pero no podemos hacerlo porque ni siquiera nos hemos perdonado a nosotros mismos por nuestros errores. Somos nuestros propios verdugos, nos juzgamos y criticamos duramente y terminamos impotentes”, asegura la psicóloga clínica, Sandra de Camba.
La base del perdón está en tener la capacidad de aceptar que se es humano, con virtudes que se pueden potencializar y defectos que se deben ir corrigiendo. “Perdón no quiere decir que yo justifico lo que está mal, sino que comprendo. Es como un regalo que me doy a mí mismo para ser consciente de lo que está pasando a mi alrededor y cuáles son las decisiones adecuadas que puedo tomar en mi vida”, acota la especialista.
Si no se logra culminar este proceso, se termina reflejando los errores propios en el comportamiento ajeno. “Mis defectos los busco en los demás, no los reconozco en mí pero sí los señalo en el resto. Esto impide aceptar que todos cometemos errores consciente e inconscientemente”.
EL OBJETIVO: RECUPERAR RELACIONES
Y si una persona guarda oculto un resentimiento, la relación que sostenga con quien lo ha ofendido, no va a ser igual sino que se va a ver disminuida y hasta destruida. De ahí que es tan importante pedir perdón y ser perdonado, más aún si se trata de una relación entre padres e hijos.
“Muchos padres son maltratantes porque el papá los maltrató, no pudieron perdonar eso y repiten el condicionamiento con sus hijos”, lamenta Bertha de Farah, máster en Terapia Familiar.
Se crea todo un sistema de programación, porque “cuando un padre ha cometido ese error, inconscientemente está enseñándole al niño a hacer lo mismo”, explica Carol Farah, facilitador de la Escuela Gnóstica de Educación Continua, una institución que difunde el valor de perdonar.
Si la persona se da cuenta del error cometido y tiene la suficiente madurez como para asumirlo, es muy fácil que pida perdón a su hijo. “Lo coge y le dice: me di cuenta de mi error, quiero pedirte perdón porque te ofendí sin querer. Eso no le quita autoridad, todo lo contrario”, asevera.
La palabra perdón es muy sanadora, totalmente constructiva y edificante. “Y hay una serie de recursos que los seres humanos tenemos en nuestro interior pero que no conocemos y que nos pueden servir para perdonar”, agrega Farah.
TÉCNICAS QUE FACILITAN EL PERDÓN
Aprender a respirar conscientemente, es decir, de manera abdominal, no pulmonar, ayuda a sentir el aire y alcanzar un estado de concentración y sensibilización. El autobservarse también sirve para inspeccionar el interior y depurarlo.
“Perdonar y pedir perdón es mucho más beneficioso que vivir con culpa y rencor. A veces nos hacen cosas que cuesta perdonar, pero no es imposible. Hay que sacrificar algo, el resentimiento para que surja algo bueno: el amor”, exclama.
 
TERAPIA GESTAL
1. Respire profundamente, sin pensar en nada.
2. Enfóquese en su cuerpo, tome consciencia de él. Es una forma de relajación que debe ser dirigida.
3. Traiga a su memoria un evento que le causó resentimiento y dolor en su vida.
4. Regrese a ese momento y encuadre la escena.
5. Reviva el momento y pregúntese: ¿qué fue lo que viví o escuché?, ¿qué fue lo que hizo o dijo esa persona que me causó tanto dolor?
6. Conéctese con esa emoción.
7. ¿Cómo se llama lo que siente? ¿Es dolor? ¿Sufrimiento? ¿Qué es...?
8. ¿Qué le hace sentir esa emoción? ¿Una punzada?, ¿un latido?, ¿un retortijón?
9. ¿Dónde lo siente?, ¿en el estómago?, ¿en la cabeza?, ¿en el corazón?
10. Acepte lo que siente , no lo reprima o rechace.
11. Ahora que ya sabe dónde lo siente y qué es, si pudiera darle una identidad física ¿a qué se le parece?, ¿a un cuchillo?, ¿a un martillo?, ¿a qué...?
12. Sáquelo de su mente y póngalo al frente suyo.
13. Pregúntele: ¿Qué quieres? Y escuche respuestas.
14. Note qué pasa con su cuerpo cuando empieza a sentir todo esto. ¿Ganas de qué le dan?
15. Sígalo cuestionando, pregúntele: ¿por qué me haces sentir esto?, ¿de qué nos sirve?
16. Y cuando ya se haya quedado sin argumentos, desinstalará ese odio y habrá que instalar amor.*

Ocho mitos sobre el amor



 
Las relaciones amorosas están construidas sobre una serie de experiencias, ideas y prejuicios. Los perjuicios son hasta cierto punto útiles porque nos permiten interpretar lo que ocurre y tomar decisiones. Sin embargo, pocas veces nos detenemos a pensar si esas ideas realmente funcionan en nuestra propia relación o si sólo son mitos urbanos. Aquí hay algunos que parecen bastante comunes y que podemos poner a revisión:
1.    Si me ama, entonces debería leer mi mente: Es cierto que cuando uno ama al otro se da a la tarea de conocerlo, de presentir e intuir sus necesidades o sus reacciones. Pero las personas ya las circunstancias cambian con el tiempo. Algo que puede parecernos divertido un día, al siguiente día puede resultarnos aburrido. Esperar que el otro adivine nuestro pensamiento es asignarle una responsabilidad muy grande que, en principio, nos corresponde sólo a nosotros. Si queremos lograr algo, entonces debemos saber expresar nuestras necesidades.
2.    Nos contamos todo. Tener una buena comunicación en pareja es fundamental, pero de ahí a contarse absolutamente todo hay una enorme diferencia. Uno puede dar el mensaje general, pero tiene derecho a guardar ciertos detalles o capítulos de su vida; incluso hay aspectos de la vida del otro que uno realmente no quisiera conocer. Cultivar el misterio también es una forma de prolongar el interés, pero ojo, si los secretos afectan a la relación y se convierten en obstáculos, entonces hay que ser transparentes. No podemos culpar a la pareja por algo que no hizo pero que nosotros relacionamos con un acontecimiento de nuestro pasado.
3.    Los celos son una prueba de amor. Me parece que los celos están muy lejos de ser una prueba de amor, incluso pueden destruir el amor y minar la confianza. Si una persona critica a su pareja por las amistades que tiene, por su forma de relacionarse con otras personas ya sea en reuniones sociales o de trabajo… la otra persona se sentirá incómoda. Hay gente que se vuelve celosa sin tener motivos reales (se imaginan cosas que no son) y es que los miedos pueden hacerlos interpretar ciertas situaciones o actitudes como amenazas. Todos somos celosos en mayor o menor medida, ya sea porque andamos con la autoestima en el suelo, porque tenemos miedo a estar solos, porque no queremos perder lo que hemos construido… porque no queremos ser traicionados. Lo importante es solucionarlo de manera que eso no termine por transformarnos en espías o inquisidores de nuestra pareja.
4.    Amor es fidelidad. La fidelidad no es algo que uno tome del anaquel y lo aplique a su vida como un shampoo, es más bien algo que se define y se construye en pareja. Para unos, ser infiel implica tener una relación en otra parte, para otros, basta con coquetear con alguien o también con esconder información o mentir. Así como hay relaciones que piden exclusividad a toda costa, hay otras que optan por la aventura y la variedad. Pero en este aspecto y en estricto sentido, lo que define a una pareja ganadora es el espacio de libertad que se brindan uno al otro para poder elegir las amistades por ejemplo y la confianza que construyen mutuamente. No podemos exigir algo si no lo damos. No podemos criticar a nuestra pareja por no ser sincera, cuando somos nosotros los que nos guardamos algo que afecta la relación. Por eso, es importante que cada pareja haga sus propios acuerdos, los negocie con honestidad y se comprometa a respetarlos.
5.    Si el sexo funciona, todo funciona. Creo que la satisfacción conyugal, la satisfacción sexual y la satisfacción personal están muy relacionadas. Por ejemplo, en un momento de crisis (infidelidad o alejamiento), una pareja puede tener una vida sexual muy intensa, porque es una vía para canalizar los miedos, de intentar reconquistar al otro, de expresar su deseo de posesión, liberar el enojo o el resentimiento, etc. Pero eso no quiere decir que la relación ande bien o que el amor sea solo sexo. Para muchas personas, de hecho, el sexo pasa a segundo plano y lo que más se valora son cosas como la confianza, el respeto, la honestidad a la hora de decir las cosas. Hay parejas que prefieren no acercarse físicamente cuando hay problemas cotidianos. Para que una relación funcione es necesario que haya complicidad, un deseo de jugar juntos, un proyecto en común (a corto o largo plazo), una admiración mutua, un sentimiento de que el otro es especial y de que quieres construir un futuro con esa persona... El sexo por sí solo no puede darnos todo eso, ¿o sí?
6.    El tiempo lo arregla todo. Por un lado, el tiempo permite tomar distancia y mirar las cosas desde una perspectiva distinta. Hay personas que necesitan un poco más de tiempo que otras para reflexionar cada situación y en parte eso es bueno, porque permite poner las cosas sobre la balanza y tomar decisiones apropiadas. Pero a veces, no afrontar las cosas a tiempo puede hacer que un problema pequeño se convierta en algo sumamente muy grande. Entre más importante sea el asunto, más apremiante se hace encontrar soluciones juntos. Si es algo que podemos dejar pasar, adelante, pero si nos está amargando la vida, es mejor hablarlo a tiempo.
7.    Mi amor lo va a cambiar. Este es un problema más común en las mujeres, pues creemos que ese “chico malo” que hemos elegido cambiará solo por el hecho de que nosotras lo amemos. Pero en realidad nadie tiene el poder de cambiar a otra persona si ella no quiere cambiar por convicción propia; los cambios forzados siempre son superficiales y a la larga generan frustración. Además, los cambios forzados quitan libertad y las personas necesitamos sentirnos libres. Uno no es responsable de la felicidad del otro, si acaso puede motivarlo a trabajar sobre sí mismo. Uno de los objetivos de la pareja es ayudarse a crecer juntos pero manteniendo la libertad individual, no estamos obligados a cumplir con las expectativas del otro ni a aceptar sus criticas por mero capricho.
8.    Discusiones, un mal necesario. Antes de vivir en pareja uno confía en lo que dice el final de la película: “… y vivieron felices para siempre”. Pero después vienen los días difíciles, las discusiones, los problemas serios y entonces uno siente que el amor no es como se lo contaron. Las discusiones son necesarias, sobre todo en los periodos de adaptación y cambio. Se dice que buena parte del éxito de una relación está en la capacidad para resolver los conflictos. Pero si éstos se vuelven el pan de todos los días, si lo que hay no es un afán de resolver o construir sino de criticar y destruir al otro, entonces estamos hablando de diferencias irreconciliables. Si lo primero que haces al hablar con el otro es criticarlo porque dijo algo que no te pareció, porque no adivina tus pensamientos o porque se lleva “demasiado” bien con sus amistades… entonces primero debes cambiar tu mismo antes de intentar cambiar al otro. Evita crear discusiones donde no las hay, no dejes que tus miedos te dominen… ¡enfréntalos!

No es ser un genio… es esfuerzo



 
Acabo de leer un artículo sobre un niño que se inscribió a la Universidad a los 8 años, ingresó a los 9 y había terminado dos carreras a los 14, obteniendo en el proceso notas perfectas. Para completar sus éxitos acaba de publicar un libro titulado “We can do” (Nosotros podemos hacerlo).
Un periodista entrevistó a este muchacho y una de las cosas que él mencionó es que: “No le gusta que lo llamen genio”. Este personaje menciona que su secreto ha sido simplemente mantenerse concentrado y acometerlo todo con dedicación total. Según su propia opinión, no se trata de ser un genio… sino de esfuerzo, de arduo trabajo y dedicación.
También recomienda eliminar o reducir a un mínimo algunas distracciones como la televisión, pero sin dejar a un lado el tiempo para uno mismo. Este jovencito, a pesar de estar enfocado en sus estudios, también ha aprendido a bucear, a jugar futbol y de manera especial, a practicar artes marciales. El dice que esas actividades lo ayudan a mantenerse concentrado en sus estudios y sobre todo, a no enfrentar ninguna tarea a medias. En todo irónico dice: "Yo he sacado buenas calificaciones incluso en materias que no me gustaban estudiar, por eso creo que si yo conseguí alcanzar las estrellas, otros pudieran alcanzar la Vía Láctea".
Sin duda, mantenerse enfocado en un proyecto de vida requiere mucho esfuerzo y absoluta dedicación, algo que a veces es difícil de lograr dadas las distracciones a las que nuestra propia naturaleza humana nos arrastra. Con respecto a este tema, el escritor José M. Navas menciona que mantenerse enfocado es un reto continuo y que para lograrlo hay que encontrar fuentes de energía efectivas que se puedan poner en práctica en cualquier momento. Entre las sugerencias que Navas menciona están las siguientes:
·         Control de tu respiración. Controlando tu respiración eliminas la ansiedad y disminuyes la tensión. Respirar correctamente también refuerza las reservas nutricionales del cuerpo.
·         Alimentación balanceada. Es importante aprender a comer adecuadamente y evitar consumir alimentos que dejan en tu cuerpo muchas toxinas, como las carnes rojas y grasas refritas.
·         Ejercicio físico. Otra forma de equilibrar tu energía es encontrar la cantidad adecuada de ejercicio para ti. Recuerda, es tan malo el sedentarismo como el sobre entrenamiento.
·         Alimentos y bebidas purificadores. Es recomendable consumir frutas, vegetales verdes y tés específicos para purificar el organismo. Existen tiendas naturistas donde podrás obtener asesoría sobre estos productos.
·         Relajación. Aprende técnicas que ayuden a reducir las tensiones musculares y emocionales (yoga, estiramiento, meditación, etc.).
·         Masajes. Existen diferentes tipos de masajes que ayudan a recuperar y balancear los niveles energéticos. Procura recibir masajes con cierta frecuencia.
·         Descanso. Dormir adecuadamente es otra forma de recuperar tu energía. Los especialistas insisten en que duermas de siete a ocho horas por día.
·         Contacto con la naturaleza. Toma el sol moderadamente, camina y corre en pasto y hierba fresca. Si puedes, báñate y nada en el mar, en un lago o en un río. Se recomienda abrazar un árbol, descansar tumbado en la tierra y respirar profundamente.
·         Convivir con tus seres queridos. Cuando llegues a casa cansado del trabajo, en lugar de querer meterte a tu cama y dormir, mejor destínales un poco de tiempo (de calidad) a tus seres queridos (hijos, esposa, padres, hermanos, etc.). Eso te llenará de energía y a ellos también.
Como lo ven, alcanzar el éxito no se trata de trucos o secretos mágicos, simplemente de constancia y de mantener hábitos apropiados en nuestro estilo de vida.
MORIR DIGNAMENTE  

Anoche mi mamá y yoestábamos sentados en la sala hablando de las muchas cosas de la vida...
Entre otras... estábamos hablando de la  vida y de la muerte...
Le dije: 
"Mamá, nunca me dejes vivir en estado vegetativo, dependiendo de máquinas o de líquidos o sueros de una botella.
Si me ves en ese estado, desenchufa los artefactos que me mantienen vivo  y bota los líquidos de los cuales dependa, prefiero morir". 

 
Entonces,  mi mamá se levantó  y me miró con una cara de admiración que yo nunca le había visto ... 

 
 Y me desenchufó :  
El Televisor, 
El DVD, 
El Computador, 
El iPod , 
El play station 3,
El teléfono,
El internet
y me dio botando el aguardiente, el Zhumir,  el Tequila, el Whisky, el Ron,  y todas las cervezas .

AMAR SIN CONTROLAR



 
Amor profundo, total, sin límites. Muchos quieren sentirlo, pero pocos tienen la fuerza para hacerlo. La fusión con el otro es tal que uno pierde el control y se duda hasta de la propia identidad. El amor nos vuelve tan vulnerables que basta un pequeño desliz para sentir que estamos en riesgo. Una mezcla de amor y miedo nos hace cometer tonterías, como entregarse hasta la médula (supuestamente) sin esperar nada a cambio. En esa situación, quien lo da todo también espera poder controlarlo todo. Sin darse cuenta, convierte el amor en una deuda, pues detrás de la incondicionalidad hay una exigencia: "si yo hago todo por ti, lo mínimo que puedes hacer es decirme que me amas cada cinco minutos".
Cuando uno quiere controlar al otro es porque no puede (no quiere, no sabe) controlarse a sí mismo. Tarde o temprano, el otro dirá que se siente asfixiado, pedirá aire, espacios para su realización individual, tiempo para sí mismo y para sentirse libre nuevamente... Antes de llegar a ese extremo, uno debe hacerse las siguientes preguntas: ¿soy muy demandante?, ¿necesito que me haga cumplidos tres veces al día?, ¿quiero controlar sus decisiones de tiempo y espacio?, ¿hago berrinche cuando sale con otras personas?, ¿tengo la sensación de que quiere deshacerse de mí aunque no me ha dicho nada?, ¿pienso que el amor es vivir pegados como siameses?, ¿hago todo por mi pareja pero ella/él no me corresponde igual?
Si uno se reconoce en varias de las actitudes anteriores, lo mejor es hacer un alto. Hay que dejar de controlar y asfixiar a la persona a la que supuestamente se ama, porque corremos el riesgo de aniquilarlo (simbólicamente hablando) o de matar el amor con ataduras. Hay personas que se han independizado desde muy jóvenes, para ellas la independencia es casi como un tesoro que no tiene precio. Cuando entran en una relación en la que su pareja quiere disponer de los tiempos y controlar sus decisiones (de amistades por ejemplo), estas personas sienten pánico y pueden huir de la relación.
Todo lo anterior es bastante común, pero no todo está perdido. Hay unas actitudes prácticas para empezar a recuperarse a sí mismo y dejar de asfixiar a la otra persona:
·      Tu pareja no es tu empleado sentimental, deja de exigirle más y más atención. Si hoy tu pareja tiene mucho trabajo y no puede estar contigo todo el día, no te deprimas ni te aturdas con ideas tontas. Llena tus vacíos emocionales a través de otras actividades que te conecten de nuevo contigo mismo, como leer o hacer deporte. Disfruta también de tu libertad.
·      Si te sientes rechazado, rastrea en qué situaciones precisas aparece esa sensación. Quizá a tu pareja le agrada compartir su tiempo con sus amistades, pero eso no significa que haya dejado de querer a ti o que te vaya a cambiar por alguien más. Habla de ello con tu pareja de forma saludable y no entres en una escena de celos. ¡Evitas las crisis de berrinches!
·      No más chantaje, no más berrinche. Quítate la costumbre de imponer tu punto de vista. Acostúmbrate a preguntarle a tu pareja qué quiere hacer, qué piensa, qué le parece mejor. Escúchalo y dale su lugar. No dejes que tus miedos se impongan sobre ti.
·      Ocúpate de ti mismo. Dedica tiempo para realizar una actividad que te encante, en la que no necesites de la aprobación de tu pareja ni de nadie para sentirte feliz. Si necesitas tiempo para esto, háblalo con tu pareja y si es posible, establezcan horarios para que cada uno pueda disfrutar de esos tiempos.
·      No guardes secretos ni digas mentiras chiquitas solo para controlar o hacerle sentir bien al otro. Tarde o temprano tú pareja reaccionará, se dará cuenta de la verdad y terminará agotada y desilusionada. Establece tus propios límites y asume las consecuencias de tus actos. ¡Tú también eres responsable!
·      Deja que el otro viva la vida como desea, que sea quien quiere ser. Ningún amor es más satisfactorio que aquel que vuelve a nosotros porque se siente libre y reconocido. Si la otra persona puede sentirse libre al estar contigo, dará lo mejor de sí y te hará más feliz.

sábado, 21 de junio de 2014

TREINTA COSAS QUE DEBES DEJAR DE HACERTE A TI MISMO



Aquí tienes algunas ideas para comenzar:

1. Deja de gastar el tiempo con las personas equivocadas. - La vida es demasiado corta para pasar tiempo con personas que te quitan la felicidad. Si alguien te quiere en su vida, harán espacio para ti. No deberías tener que luchar por un lugar. Nunca, nunca insistas en alguien que constantemente pasa por alto tu valor. Y recuerda, no es la gente que está a tu lado en tu mejor momento, sino los que están a tu lado en tu peor momento, tus verdaderos amigos.
“El éxito tiene muchos padres, pero el fracaso es huérfano”.
2. Deja de huir de tus problemas. - Enfréntalos con la cabeza en alto. No, no será fácil. No hay persona en el mundo capaz de manejar a la perfección cada golpe que le arrojan.  No se supone que somos capaces de resolver problemas al instante. Así no es como estamos hechos. De hecho, estamos hechos para enojarnos, ponernos tristes, sentir dolor, tropezar y caer. Porque ese es todo el propósito de la vida – enfrentar los problemas, aprender, adaptarse, y resolverlos en el transcurso del tiempo. Esto es lo que en última instancia, nos convierte en la persona que llegaremos a ser.
3. Deja de mentirte a ti mismo. – Puedes mentirle a cualquiera en el mundo, pero no puedes mentirte a ti mismo. Nuestras vidas mejoran solamente cuando tomamos las oportunidades, y la primera y más difícil oportunidad que podemos tomar es ser honestos con nosotros mismos.
4. Deja de poner tus propias necesidades en un segundo plano. – La cosa más dolora es perderte a ti mismo en el proceso de amar a alguien demasiado (tu pareja, tus padres, tus hijos, tus hermanos), y olvidar que también eres especial. Sí, ayuda a los demás, pero ayúdate a ti mismo también.  Si alguna vez hubo un momento para seguir tu pasión y hacer algo que te importe a ti, ese momento es ahora.
5. Deja de intentar ser alguien que no eres. - Uno de los mayores desafíos en la vida es ser tú mismo en un mundo que está tratando de hacerte igual a todos. Siempre habrá alguien más guapa, siempre habrá alguien más inteligente, siempre habrá alguien más joven, pero nunca serán tú. No cambies para gustarle a la gente. Sé tú mismo y a las personas correctas les encantará el verdadero tú.
6. Deja de aferrarte al pasado. - No puedes comenzar el siguiente capítulo de tu vida si sigues releyendo el último.
7. Deja de tener miedo a cometer un error. - Hacer algo y hacerlo mal es por lo menos diez veces más productivo que hacer nada. Cada éxito tiene una estela de fracasos detrás de él, y cada fracaso está conduciendo hacia el éxito. Terminas lamentando las cosas que no hiciste mucho más que las cosas que hiciste.
8. Deja de reprenderte por los errores del pasado. - Se puede amar a la persona equivocada y llorar por las cosas equivocadas, pero no importa cómo las cosas van mal, una cosa es segura, los errores nos ayudan a encontrar a la persona y las cosas que son perfectas para nosotros. Todos cometemos errores, tenemos luchas, e incluso lamentamos las cosas en nuestro pasado. Pero tú no eres tus errores, no eres tus luchas, y estás aquí AHORA con el poder de dar forma a tu día y tu futuro. Cada cosa que ha ocurrido en tu vida te está preparando para un momento que está por venir.
9. Deja de intentar comprar la felicidad. - Muchas de las cosas que deseamos son caras.  Pero la verdad es que las cosas que realmente nos satisfacen son totalmente gratis – el amor, la risa y el trabajo en nuestras pasiones.
10. Deja de mirar exclusivamente a los demás para ser feliz. - Si no estás feliz con lo que eres por dentro, tampoco serás feliz en una relación a largo plazo con nadie.  Tienes que crear la estabilidad en tu propia vida antes de poder compartirla con alguien más.

11. Deja de ser inactivo. - No pienses demasiado o crearás un problema que ni siquiera estaba allí en primer lugar. Evalúa las situaciones y toma medidas decisivas.  No puedes cambiar lo que te rehúsas a confrontar. Avanzar implica un riesgo. ¡Punto! No puedes llegar a la segunda base con el pie en la primera.
12. Deja de pensar que no estás listo. - Nadie se siente 100% listo cuando surge una oportunidad.  Las oportunidades más grandes en la vida nos obligan a crecer más allá de nuestras zonas de confort, lo que significa que no nos sentiremos totalmente cómodos al principio.
13. Deja de involucrarte en relaciones por las razones equivocadas. - Las relaciones deben ser elegidas con prudencia. Es mejor estar solo que estar mal acompañado. No hay necesidad de precipitarse. Y esto se puede trasladar a todo tipo de relación, ya sea personal, laboral o profesional.  Si hay algo que está destinado a ser, va a suceder – en el momento adecuado, con la persona adecuada, y por la mejor razón. Enamórate cuando estés listo, no cuando estés solo.
14. Deja de rechazar nuevas relaciones sólo porque las antiguas no funcionaban. - En la vida te darás cuenta de que hay un propósito para todos los que conoces.  Algunos te pondrán a prueba, algunos te utilizarán y algunos te enseñarán. Pero lo más importante, algunos sacan lo mejor de ti.
15. Deja de intentar competir contra todos los demás. - No te preocupes por lo que otros hacen mejor que tú. Concéntrate en vencer tus propios records cada día. El éxito es una batalla entre tú y tú mismo solamente.
16. Deja de estar celoso de los demás. - Los celos son el arte de contar las bendiciones de otra persona en lugar de las tuyas propias. Pregúntate lo siguiente: “¿Qué es algo que yo tengo y que todos los demás quieren?”
17. Deja de quejarte y sentir lástima por ti mismo. – Las curvas de la vida existen por una razón – para cambiar tu trayectoria en una dirección que está destinada para ti. No puedes ver o entender todo lo que ocurre en un momento, y puede ser difícil. Sin embargo, reflexiona sobre las curvas negativas lanzadas sobre ti en el pasado. A menudo verás que con el tiempo te llevaron a un mejor lugar, persona, estado de ánimo o situación. Así que ¡sonríe! Que todos sepan que hoy eres mucho más fuerte que ayer, y lo serás.
18. Deja de guardar rencores. - No vivas tu vida con odio en tu corazón. Vas a terminar perjudicándote a ti mismo más que a la gente que odias. El perdón no está diciendo: “Lo que me hicieron está bien.”, está diciendo: “Yo no voy a dejar que lo que me hiciste arruine mi felicidad por siempre.” El perdón es la respuesta… deja ir, encuentra la paz, libérate a ti mismo.  Y recuerda, el perdón no es sólo para otras personas, es para ti también. Si debes perdonarte a ti mismo, sigue adelante y trata de hacerlo mejor la próxima vez.
19. Deja de permitir que otros te bajen a su nivel. – Niégate a bajar tus estándares para dar cabida a aquellos que se niegan a elevar los suyos propios.
20. Deja de perder el tiempo explicando a los demás. - Tus amigos no lo necesitan y tus enemigos no van a creer de todos modos. Sólo haz lo que sabes en tu corazón que es correcto.
21. Deja de hacer las mismas cosas una y otra vez sin descanso. - El momento para tomar un profundo respiro es cuando no tienes tiempo para ello. Si sigues haciendo lo que estás haciendo, seguirás consiguiendo lo que estás recibiendo. A veces es necesario tomar distancia para ver las cosas con claridad.
22. Deja de pasar por alto la belleza de los pequeños momentos. - Disfruta de las pequeñas cosas, porque un día puedes mirar hacia atrás y descubrir que eran las cosas grandes. La mejor parte de tu vida serán los pequeños momentos, aquellos que pasas riendo con alguien que te importa.
23. Deja de intentar hacer las cosas a la perfección. - El mundo real no recompensa a los perfeccionistas, premia a las personas que logran terminar las cosas.
24. Deja de seguir el camino de menor resistencia. - La vida no es fácil, especialmente cuando se piensa en lograr algo que vale la pena. No tomes el camino más fácil. Haz algo extraordinario.

25. Deja de actuar como si todo está bien si no lo está. – Está bien desmoronarse por un rato. No siempre tienes que pretender ser fuerte, y no hay necesidad de demostrar constantemente que todo va bien. No debes preocuparte de lo que piensan los demás.  Llora si es necesario – es saludable derramar tus lágrimas. Cuanto antes lo hagas, más pronto serás capaz de sonreír de nuevo.
26. Deja de culpar a otros por tus problemas. - La medida en que puedes alcanzar tus sueños depende de la medida en que tomas la responsabilidad de tu vida. Al culpar a otros de lo que está pasando, niegas tu responsabilidad – le das a otros poder sobre esa parte de tu vida.
27.  Deja de intentar ser todo para todos. – Hacerlo así es imposible y al intentarlo sólo te quemarás. Sin embargo, hacer sonreír a una persona puede cambiar el mundo. Tal vez no a todo el mundo, pero sí su mundo. Así que afina tu objetivo.
28. Deja de preocuparte tanto. – Preocuparte no te liberará de las cargas de mañana, sino que te alejará de la alegría que tiene el día de hoy. Una forma de comprobar si hay algo sobre lo que vale la pena reflexionar es hacerte la siguiente pregunta: “¿Este asunto importará dentro de un año? ¿Tres años? ¿Cinco años?”. Si no, entonces no vale la pena preocuparse.
29. Deja de centrarse en lo que no quieres que suceda. - Concéntrate en lo que sí quieres que suceda. El pensamiento positivo está a la vanguardia de cada gran historia de éxito. Si te despiertas cada mañana con la idea de que algo maravilloso va a suceder en tu vida hoy, y prestas mucha atención, a menudo te darás cuenta de que tienes razón.

30. Deja de ser ingrato. - No importa cuán bien o mal lo pasas, despierta cada día agradecido por tu vida. Alguien más en algún lugar está luchando desesperadamente por los suyos. En lugar de pensar en lo que te  estás perdiendo, trata de pensar en todo lo que tú tienes y que los demás se están perdiendo

CINCO PASOS PARA SOPORTAR LAS CRÍTICAS Y SALIR GANANDO

CINCO PASOS PARA SOPORTAR LAS CRÍTICAS Y SALIR GANANDO

Como seres humanos que somos, podemos cometer errores. También vivimos sujetos a la envidia de los demás. Y, por lo tanto, es normal que tarde o temprano recibamos fuertes críticas, incluso por parte de aquellos que más confían en nosotros.

SOPORTAR-LAS-CRITICAS

La diferencia entre aquellas personas que salen adelante y las que fracasan suele ser su capacidad para gestionar las críticas. Estas dañan nuestra autoestima, lo que provoca que dejemos de afrontar muchos retos por miedo a exponernos a más críticas. Sin embargo, si somos capaces de escuchar lo que los demás tienen que decir de nosotros, por mucho que no nos guste lo que vamos a oír, no solo no saldremos perjudicados, sino reforzados. Es otra expresión de la recurrente “resiliencia”, ese concepto tan de moda que habla de la capacidad para responder a las dificultades.
 Libros como Resilience: Facing Down Rejection and Criticism on the Road to Success (Lateral Action Books), del poeta y coach Mark McGuinness, sugieren guías para comportarse en caso de que nuestros superiores, compañeros o amigos nos critiquen. Pero no son los únicos, sino que se trata de uno de los temas abordados con mayor frecuencia por coach, psicólogos y gurús del éxito. A continuación recogemos cinco de los consejos más habituales.
 NO TE PONGAS A LA DEFENSIVA
La tentación, nada más recibir una crítica, es la de defendernos. Lo más probable es que comencemos a pensar en razones por las que nuestro interlocutor está equivocado, y así se lo haremos saber. Es natural: se trata del proceso mediante el cual protegemos nuestro orgullo y nuestra autoestima. Pero ¿a quién pretendemos engañar? Si se nos hace saber que hemos hecho algo mal, es probable que haya cierta razón en dichas palabras o que quizá estemos dando una imagen que no nos corresponde.
Peor aún que defendernos es contraatacar y echar otras cosas en la cara de aquel que nos ha criticado. Es ese “tú más” que no puede deparar nada bueno, ya que sólo perjudicará la relación sin que ninguno ponga nada por su parte para solucionar los problemas. Como recuerda la escritora Gretchen Rubin, autora de The Happiness Project, lo mejor es repetirse lo siguiente: “Doy la bienvenida a las críticas. Esa persona me está ayudando. Tengo ganas de escuchar lo que sea necesario para mejorar mi trabajo”.
 NO PROYECTES TUS INSEGURIDADES EN LA CRÍTICA
¿De verdad nos están criticando o simplemente es que somos demasiado inseguros? Como explica Susan Krauss en Psychology Today, tendemos a proyectar nuestra falta de confianza personal en las palabras de los demás. Cuanto más daño nos hace una crítica, más probable es que haya tocado un punto sensible que, incluso inconscientemente, sabemos que no es precisamente nuestro fuerte. En ocasiones, nos tomamos lo que es un comentario constructivo como algo destructivo, por lo que debemos conocer nuestras limitaciones para entender qué es aquello que nos pueden reprochar con razón. También debemos tener presente la posibilidad de tocar en nervio cuando critiquemos a los demás, por lo que hay que tener cuidado. Krauss sugiere que sigamos la estrategia de la “crítica sandwich”, es decir, introducir el reproche entre dos elogios. Ello no solo atenuará su efecto negativo, sino que hará más probable que nuestro interlocutor se muestre proclive a escucharnos.

NO REACCIONES INMEDIATAMENTE
Ante la crítica, lo mejor, en muchos casos, es callarse y asentir. Suena a mansa sumisión, pero especialmente si somos pasionales, es mejor darnos tiempo cuando estemos a solas para reflexionar sobre aquello que nos han dicho. Sólo entonces podremos distinguir lo útil de lo accesorio, y extraer una valiosa enseñanza. Uno de los grandes problemas de ser criticado es que podemos reaccionar exageradamente mal, lo que provocará que la otra persona no esté dispuesta a ayudarnos nunca más. Si contestamos en menos de diez segundos, será nuestro corazón quien hable; si lo hacemos un día más tarde, de forma calmada, será nuestra mente quien lo haga. Además, como recuerda Lori Deschene de Tiny Buddha, es un buen momento para practicar la escucha activa, y analizar cuidadosamente las palabras de la otra persona.
 IDENTIFICA LA FUENTE DE LA CRÍTICA
Hasta este momento, hemos hablado de estrategias de aguante. Pero también es posible que la crítica no tenga nada de razón (algo que pensamos quizá con demasiada frecuencia). De igual manera que proyectábamos nuestras inseguridades sobre las palabras de los demás, puede ser que los demás proyecten sus problemas sobre nosotros. ¿Quién ha hecho la crítica? ¿En qué tono la ha realizado? ¿Tiene alguna razón para estar envidioso de nosotros? Puede ser una estrategia, incluso inconsciente, para hacernos fracasar, especialmente si es nuestro competidor. Piensa si la crítica puede ser en realidad un argumento ad hominem, y réstale importancia. Incluso en dicho caso, es preferible callar que contraatacar.
 DESHAZTE DE LO DAÑINO Y QUÉDATE CON LO ÚTIL

Las críticas más despiadadas pronunciadas por nuestros peores enemigos pueden tener parte de razón. Para evitar que nuestro orgullo salga herido, solemos quedarnos con la forma y no con el contenido. Las palabras fieras pueden encubrir una gran verdad, así que, aunque no aceptemos ser tratados injustamente, en nuestro fuero interno debemos hacer ejercicio de autocrítica y juzgar si de verdad debemos cambiar algo de nuestro comportamiento. Al final, nosotros debemos ser nuestros mejores (y más rigurosos) críticos. Los demás simplemente nos proporcionan las pistas para que cambiemos nuestro comportamiento a mejor. No es fácil, pero sólo ello nos permitirá subsanar nuestros defectos.