miércoles, 21 de mayo de 2014

Los estados alterados de conciencia tienen varias características comunes:



Alteraciones del pensamientos: El individuo puede experimentar una diversa graduación de los procesos cognitivos: atención, memoria, capacidad de juicio. Se puede confundir la fantasía con la realidad o no diferenciar la causa del efecto.

Pérdida de la noción del tiempo: Puede sentir que el tiempo transcurre rápidamente o que está detenido.

Pérdida de control: Las personas rígidas e inflexibles tienen miedo a perder el control de su vida, mientras que otras abandonan toda sensación de autocontrol y toman drogas alucinógenas.

Cambio en la expresión de las emociones: Hay autistas emocionales, incapaces de mostrar alguna emoción por las cosas, otros lo hacen de forma violenta, como el hombre que maltrata a su mujer cuando está borracho.

Alteraciones perceptivas y cambio en la imagen corporal: Las personas que se encuentran bajo la influencia de LSD o tiene un periodo esquizofrénico pueden sufrir distorsiones perceptivas, alucinaciones y delirios. Los sujetos con doble personalidad también muestran estas alteraciones.

Cambio en el sentido o significado: A veces, si alguien está borracho o soñando puede creer haber hallado el sentido último de la vida, sin embargo, después de la resaca o al despertar, esas creencias se desvanecen.

Sugestionabilidad: Se afirma que un sujeto en trance hipnótico es capaz de actuar sin percatarse de lo que hace. En este estado alterado, lo que sabemos es que bajo el efecto de la hipnosis los sujetos no recuerdan de forma clara que han pensado, sentido o  hecho.

martes, 20 de mayo de 2014

LA DEPENDENCIA AFECTIVA ES UNA ENFERMEDAD QUE HA SIDO CONSIDERADA POR MUCHOS ESPECIALISTAS EXACTAMENTE COMO UNA ADICCIÓN A UNA PERSONA.


SÍNTOMAS DE LA DEPENDENCIA AFECTIVA CRÓNICA

a) Perdida de la dignidad consciente: Varones y mujeres que la padecen son humillados, utilizados y manipulados por sus parejas, son conscientes de ello, pero pese a sufrir demasiado, no poseen fuerzas ni capacidad para romper con el abuso.
Por ejemplo: Cuando un muchacho le paga todos los gastos y caprichos a la enamorada, ella se lo exige, se enoja si él no tiene tiempo o puede complacerla en algo. Vive tenso y afligido de que ella corte la relación y la parte maltratadora tiene la habilidad de hacerle creer que es culpable de los conflictos, aunque no sea así.
Otros varones o damas permanecen ocultos, las personas que son en apariencia sus parejas no salen con ellos (ellas) por ejemplo los sábados, no son reconocidos como enamorados y pese a saber que no merecen un trato así, vivir ansiosos y deprimidos, no rompen aquella situación.
Un dependiente crónico es susceptible en extremo a la crítica, la parte maltratadora de la relación logra sumirlo en estados terribles de ansiedad con peleas telefónicas, mensajes, situaciones de tensión.
b) Terror de aceptar la realidad: Un dependiente crónico teme pensar distinto, asumir la verdad con humildad, no soporta la idea de un nuevo fracaso amoroso, no admira ni ama a la persona con la que sale, es consciente de ello, lo expresa y lo dice harto y agotado (a), pero prefiere creer que aquella persona cambiará y algún día lo valorará y le dará el amor sano que espera.
c) Elevada necesidad de satisfacer el ego: Pensar en la idea de que la pareja lo abandonará por otro (a) es algo que no podrían soportar ni aceptar porque el perder, la intolerancia a la frustración es alta.
Por ello vemos a por ejemplo muchas mujeres engañadas que saben que sus parejas o esposos incluso tienen hijos con la amante, jamás dejarían la relación porque compiten con la amante, jamás le darían pase para que destruyan sus hogares.
Y a cambio prefieren vivir sin paz, con insomnio, con elevados índice de celotipia (celos enfermizos) y fuerte depresión.
d) Miedo de madurar: Un dependiente crónico se cierra en su forma de pensar porque sus niveles de obsesión, ansiedad y apego a la persona insana lo han trastornado. Sin tratamiento son incapaces de pensar que pueden tener un futuro mejor, renacer y con el tiempo hallar una persona mejor y experimentar un amor real y sano, una persona a la que elegirán por que la admiran emocionalmente.
e) Perder los papeles en estados de crisis: La pareja de un dependiente crónico suele ser ególatra, manipuladora, egoísta, deshonesta, terca, mitómana y sobre todo sin valores. Por lo general la parte maltratadora se venga de lo vivido en una relación anterior, ha sido sobreprotegido (a) por los padres y por ello es caprichoso (a), no soporta que le hagan ver sus errores, jamás pedirá perdón y siempre intentará hacerle ver a su pareja que él o ella es culpable de todo.

Muchos de ustedes dirán que quien aguanta esto simplemente es tonto (a), no se ama, etc, pero en realidad es el cuadro de una persona dependiente crónica, atado a una relación que lo hace infeliz y le roba la paz por miedo a la soledad, por no saber estar solo (a) consigo mismo, no ama ni admira a su maltratador (maltratadora), pero su mente adicta a la situación no soporta los estados de distancia de aquella persona.

Les puedo compartir que por ejemplo hace un tiempo tuve a una paciente que había sido víctima de violencia física por parte de su pareja, la atendí, pero por razones laborales tuve que viajar y pensé de inmediato que la chica recaería con facilidad. En efecto, al volver, sus padres me llamaron desconsolados y volví a verla cuando no pudo más y aquella pareja volvió a agredirla y con mucho esfuerzo de su parte y apoyo de tres disciplinas distintas hoy aquella chica se la liberado de aquella relación insana, pero ella tuvo posibilidades de irse del país por dos meses con su familia, continuó terapias sugeridas y al volver trabajamos en sus formas de pensar, autoestima, aceptación, manejo de emociones y rol de la autoafirmación para ser madura.
Muchas personas por ignorancia se burlan de personas dependientes, las llaman desquiciadas, pero en realidad los porcentajes de casos son altísimos en el país. He podido contabilizar que de diez chicas, por lo menos 7 son dependientes afectivas y 4 de ellas crónicas.

PASOS PARA CORTAR CON LA RELACIÓN DEPENDIENTE
a) Decidir cortar la relación por completo, asumiendo con humildad la enfermedad, el fracaso en la elección de la pareja por ignorancia emocional.
b) Cambiar de número de celular y si es posible el fijo.
c) Eliminar todo contacto virtual con la ex pareja. Sacarlo de redes sociales.
d) Elaborar un listado de todos los motivos reales por los cuales la relación es insana y llevarlo en la billetera, bolso, etc y cuando surjan pensamientos anhelantes sacar esta lista (sugiero colocarla en una mica) y leerla detenida y reflexivamente. En esta misma mica colocar los beneficios de no estar más sumido en una relación enferma.
e) Comer sano y practicar deporte (el que más te agrade)
f) Ser constante en las terapias respectivas.
g) No abandonar la medicación que ordene el psiquiatra sin su prescripción.
h) Cambiar de rutas y ambientes donde pasaste tiempo con la pareja maltratadora para lograr que la mente se limpie, restablezca y desarrolle nuevo estilo de vida.
i) No ver por un tiempo películas románticas de corte dependiente
j) No escuchar música relacionada con la ex pareja.
k) Orar de manera profunda y constante para fortalecer el espíritu.

Si al leer esto te sientes identificado (a) notas que eres un dependiente crónico afectivo, ya sabes que estás muy enfermo (a) y necesitas ayuda profesional y si lo postergas con los años solo tendrás el mismo tipo de relaciones insanas y cuando reacciones habrás perdido años, tiempo y sobre todo habrás visto morir muchos proyectos porque no podrás concentrarte mas que en el motivo de tu adicción sentimental.
Recuerden queridos lectores que el amor sano implica respeto, admiración mutua, pertinencia, valores, buena comunicación. Un buen amor no te humilla ni busca manipularte y solo depende de ti hacerte respetar porque en la vida te toparás con personas incorrectas, poco profundas e impulsivas que van por la vida dañando, pero puede elegir decirles “No” con firmeza y rodearte de personas distintas, porque si temes a la soledad, olvidas que naces solo y mueres solo; la pareja es un lindo complemento si existe afinidad en valores y sobre todo a nivel emocional.
A miles de personas les toma años y pérdidas aprender a ser mejor, a renacer, la madurez no llega para todos al mismo tiempo, pero nadie te obliga a lidiar con una pareja que no amas y mucho menos que impide tu desarrollo interior y felicidad.

LAS MUJERES QUE AMAN DEMASIADO


Este fantástico libro está dirigido en especial a las mujeres, pero al igual que ellas un hombre también puede sufrir del síndrome de amar demasiado, así que en esta obra podrá encontrar ayuda.
Como tal, es más una herramienta que intenta contribuir a reconocer los modelos destructivos de relacionarse, comprender el origen de esos patrones y obtener las herramientas necesarias para cambiarlos. Se examinan a fondo los motivos por los que tantas mujeres, en busca de alguien que las ame, parecen encontrar inevitablemente parejas nocivas y sin amor. Se explica también por qué, una vez que se sabe que una relación no satisface nuestras necesidades, cuesta tanto ponerle fin.
Viven tan obsesionadas con su relación que apenas pueden funcionar como personas. A pesar de todo el sufrimiento y la insatisfacción que acarrea, amar demasiado es una experiencia tan común para muchas personas que casi están convencidas que es así como deben ser las relaciones de pareja. La mayoría de las mujeres han amado demasiado por lo menos una vez en sus vidas.
La autora nos dice que estamos amando demasiado cuando:
ESTAR ENAMORADO SIGNIFICA SUFRIR.
La mayoría de conversaciones están relacionadas con los problemas, ideas, acciones y sentimientos de la relación como problemas debidos a una niñez infeliz y tratamos de convertirnos en su ayuda.
Disculpamos o justificamos su mal humor, su indiferencia y sus desaires.
LEEMOS UN LIBRO DE AUTOAYUDA Y SUBRAYAMOS TODO LO QUE LO AYUDARÍA A ÉL.
Cuando no nos gustan muchas de sus conductas, valores y características básicas, pero las soportamos tratando de compensarlas con mejoras es nuestras actitudes.
Cuando nuestra relación perjudica nuestro bienestar emocional e incluso, quizá, nuestra salud e integridad física.
Aunque la autora se enfoca más a personas con relaciones enfermizas, es también una guía para quienes desean aprender mejor como puede evaluarse una relación sin caer en el deterioro de la misma.
El libro examina el por qué muchas mujeres necesitadas de amor encuentran parejas nocivas y sin amor y el por qué cuesta tanto poner fin a esa relación y cómo esas ansias de amar se convierte en una adicción.
La obsesión por una pareja radica en el miedo y no en el amor, miedo a estar sola, miedo a no ser dignas o a no inspirar cariño, miedo a ser ignoradas, abandonadas o destruidas. Y el amor se da amor con la desesperada ilusión de que la pareja se haga cargo de nuestros miedos, y estos miedos se convierten en LA FUERZA QUE IMPULSA NUESTRA VIDA. Y TRATAMOS DE AMAR MÁS AÚN.
La autora descubrió este fenómeno de amar demasiado en las parejas (co-adictas) de alcohólicos y adictos a las drogas y a diferencia de sus pacientes, eran sus mujeres las que siempre provenían de familias disfuncionales y de este modo revivían aspectos de su niñez.
Características típicas de las mujeres que aman demasiado:
PROVIENEN DE UN HOGAR DISFUNCIONAL QUE NO SATISFIZO SUS NECESIDADES EMOCIONALES.
Habiendo recibido poco afecto, trata de compensar indirectamente esa necesidad insatisfecha proporcionando afecto, en especial a hombres que parecen, de alguna manera, necesitados.
Debido a que nunca pudo convertir a su(s) progenitor(es) en los seres atentos y cariñosos que ansiaba, reacciona profundamente ante la clase de hombres emocionalmente inaccesibles a quienes puede volver a intentar cambiar, por medio de su amor.
Como la aterroriza que la abandonen, hace cualquier cosa para evitar que una relación se disuelva.
Casi ninguna cosa es demasiado problemática, tarda demasiado tiempo o es demasiado costosa si “ayuda” al hombre con quien está involucrada.
Acostumbrada a la falta de amor en las relaciones personales, está dispuesta a esperar, conservar esperanzas y esforzarse más para complacer.
Está dispuesta a aceptar mucho más del cincuenta por ciento de la responsabilidad, la culpa y los reproches en cualquier relación.
Su amor propio es críticamente bajo, y en el fondo no cree merecer la felicidad. En cambio, cree que debe ganarse el derecho de disfrutar la vida.
Necesita con desesperación controlar a sus hombres y sus relaciones, debido a la poca seguridad que experimentó en la niñez. Disimula sus esfuerzos por controlar a la gente y las situaciones bajo la apariencia de “ser útil”.
En una relación, está mucho más en contacto con su sueño de cómo podría ser que con la realidad de su situación.
ES ADICTA A LOS HOMBRES Y AL DOLOR EMOCIONAL.
Es probable que esté predispuesta emocionalmente y, a menudo, bioquímicamente, para volverse adicta a las drogas, al alcohol y/o a ciertas comidas, en particular los dulces.
Al verse atraída hacia personas que tienen problemas por resolver, o involucrada en situaciones que son caóticas, inciertas y emocionalmente dolorosas, evita concentrarse en su responsabilidad para consigo misma.
Es probable que tenga una tendencia a los episodios depresivos, los cuales trata de prevenir por medio de la excitación que proporciona una relación inestable.
No la atraen los hombres que son amables, estables, confiables y que se interesan en detalle. Esos hombres “agradables” le parecen aburridos.
OPINIÓN
¿Es posible que nuestras ganas de amar o por tener la pareja soñada, se pueda convertir en una obsesión?
Las mujeres que “aman demasiado” son aquellas que se sienten atraídas por hombres problemáticos, distantes, inaccesibles. Mujeres que luego quedan enganchadas a situaciones conflictivas por haber formado pareja con un hombre inadecuado.
Detrás de cada obsesión esta el miedo, el miedo de no ser amados como deseamos, de que nos abandonen, de perder esa vana ilusión de pensar que esa persona va a solucionarnos nuestros miedos. Y al no lograrlo esos mismos miedos y obsesiones se vuelven tan parte de nosotros que el dar amor para recibirlo de la misma manera, se convierte en la meta más grande que da sentido a nuestra existencia. Desgraciadamente si esto no da los resultados que esperamos lo único que hacemos es hundirnos aún más.
Antes de que sea demasiado tarde para la relación y que termine de mala manera o se desintegre del todo, existen alternativas. El primer paso es darnos cuenta que tenemos un problema, que el problema radica en nosotros y que en nosotros también esta la solución.
Si tomamos el control de nuestras vidas, aprendemos que para dar y recibir amor primero debemos amarnos a nosotros mismos y que nadie tiene la culpa de lo que nos sucede sino que nosotros con nuestras actitudes y miedos hemos atraído esas experiencias y que siempre de una experiencia podemos aprender .
CONCLUSIÓN
Amar demasiado no significa amar a demasiados hombres/mujeres, ni enamorarse con demasiada frecuencia, ni sentir un amor genuino demasiado profundo por otro ser. En verdad, significa obsesionarse por una persona y llamar a esa obsesión “amor”, permitiendo que esta controle nuestras emociones y gran parte de nuestra conducta y, si bien comprendemos que ejerce una influencia negativa sobre nuestra salud y nuestro bienestar, nos sentimos incapaces de librarnos de ella. Significa medir nuestro amor por la profundidad de nuestro tormento.

En este libro, al igual que en tantos libros de “superación personal”, hay una lista de pasos a seguir a fin de cambiar. Si usted decide que realmente desea seguir esos pasos, necesitará años de trabajo y nada menos que su dedicación total. No hay atajos para salir del patrón de amar demasiado

ANSIOSAMENTE NECESITADOS DE AMOR, DE NUESTRO AMOR

ANSIOSAMENTE NECESITADOS DE AMOR, DE NUESTRO AMOR

La mente es paradójica, pero no ilógica, sino que tiene su propia lógica y maneras de funcionar. Curiosamente, y ahí reside su paradoja, ella suele transitar en dirección contraria a lo que estamos habituados a ver, por eso no solemos entender muchas veces lo que nos ocurre. Lo único que se necesita para comprenderla es entender el lenguaje en el que trabaja.
Lo que llamamos egoísmo, al contrario de lo que podríamos pensar, no se encuentra en la persona que tiene (y no sólo que aparenta) sentimiento de la propia valía, que se siente profundamente bien en su propio ser, sino que se halla justamente en personas que buscan a los demás para colmar (aunque siempre les es insuficiente) su propia carencia afectiva infantil.
Éstas, suele ser personas muy dadas a los demás, sacrificadas (usualmente en exceso) pero que no suelen realmente sabe amar (sencillamente, porque no se aman a sí mismas) porque sienten un hambre de afecto tan extremo que les ciega, no les hace ver más allá de dicha carencia, y por tanto no pueden ver a los demás tal y como son, y mucho menos amarles verdaderamente…
…por eso suelen idealizar rápidamente a quien tienen delante, a cualquiera que crean que les puede proporcionar el afecto que tan desesperadamente andan buscando; y se sacrifican relegando sistemáticamente sus propios deseos e intereses (y muchas veces, hasta los intransferibles derechos básicos como seres humano) ante esa persona “amada”, interpretando que así se hacen más dignos de amor a sus ojos…
…pero es muy difícil amar a quien anda rebajándose y mendigando nuestro amor a toda costa. Mediante ese proceder, condicionado por tremenda necesidad afectiva, cada una de esas personas tan sólo atraerá (una y otra vez) a manipuladores y controladores narcisistas, que encontrarán en ese mendigo, en ese ser que tan poco se ama, una víctima muy apropiada para colmar a su vez sus propias y malévolas carencias, ansias de control y poder sobre otros…
…y es que sin duda, la persona que manipula, que controla, también tiene sus carencias afectivas y tampoco se ama realmente a sí misma aunque exteriormente pueda parecer todo lo contrario (víctima y verdugo son en este caso ambas caras de la moneda, buscando colmar la misma insuficiencia afectiva mediante estrategias aparentemente tan distintas) ya que ésta sólo busca el control en los demás como sucedáneo del propio amor y autoestima que no se proporciona, por eso se suelen encolerizar tanto la persona manipuladora cuando sus planes se vienen abajo y pierden poder o influencia sobre sus víctimas.

Ante una situación así, con suerte, esa relación parasitaria se romperá (no sólo puede darse en una relación de pareja, puede ser también de familia o amistad, incluso de trabajo) provocando en la persona que mendigó el amor o afecto, desilusión, confusión e incluso depresión, vivencias éstas que actuarán a modo de “efecto rebote”, lo que la hará sentirse más hundida, hambrienta y necesitada que nunca, se hará mucho daño, sufriendo tremendamente con las historias mentales (y muy probablemente culpabilizadoras) que se repetirá a sí misma en esos momentos en los que se siente tan abandonada; sí, está realmente abandonada, pero sobre todo de sí misma,…
…y pronto buscará distracciones, evasiones, en los demás, quizás en otra “relación ideal” (muy posiblemente también nociva) quizás en grupos de “amigos” que no la estimen realmente o que la juzguen sin comprenderla, pero con quienes al menos se siente distraída de sí, y puede “dejar de pensar” por un rato; mas la soledad en dichas compañías puede hacerse sentir más profundamente que estando únicamente consigo misma.

No hay culpas, cada persona tiene sus propias heridas, muchas de ellas surgidas durante la infancia, nuestra mente, que no disponía por aquel entonces de la experiencia ni la consciencia para entender lo que estaba pasando realmente, creó a nuestro ego y juez interior como una defensa nada flexible pero útil ante situaciones en las que sentimos falta de cariño o amor por parte de nuestros padres o familiares, de las personas más importantes en nuestra recién inaugurada vida. Quizás entonces, nuestro limitado bagaje vital llegó a la conclusión de que debíamos “hacer méritos” para optar al amor de los demás, porque por el simple hecho de existir no lo merecíamos.
Cambiar el pasado no es posible, pero no tenemos porqué resignarnos o entenderlo como algo que determinará toda nuestra vida sin remedio. Hemos de darnos cuenta de que realmente quien está pidiendo atenciones y amor cuando actuamos de la manera referida más arriba (mendigando, sacrificándonos inconscientemente o sobreexigiéndonos todo el tiempo…) es nuestro niño o niña interior herido, que reclama lo que entonces no tuvo, ha quedado congelada esa carencia y necesidad, oculta en nosotros con el paso de los años pero no por ello inactiva.
Lo que pretendo es mostrar que esta carencia afectiva primera no es posible colmarla de manera externa, en vez de ir hacia los demás con esas ansias y exigencias inconscientes, necesitamos llevar a cabo una labor o tarea personal. La forma de solucionar este círculo vicioso no se encuentra (por mucho que nuestro ego nos lo susurre) en el olvidarnos de nosotros mismos para darnos a los demás… en la ciega idealización de otras personas (que sólo indica lo mucho que reniego de mí mismo y el poco aprecio que me tengo) o en tener que hacer todo “perfecto” a ojos de los demás, sino en la humildad, en la comprensión de mí mismo y en la compasión.
HUMILDAD: Entiendo que tengo dones y capacidades que me hacen poder realizar ciertas actividades mejor que otros, pero también hay cosas que me sobrepasan y que aunque puedo mejorar en ellas, quizás no logre nunca hacerlas todo lo bien que otra gente las hace, pero también entiendo que es solamente mi insaciable ego quien me exige, irracionalmente a todas luces, tener que ser perfecto en todo.
COMPRENSIÓN DE MÍ MISMO: Puedo ser consciente de lo que sucede en mí, de lo que me cuento a mí mismo en esos momentos en los que me siento abandonado, en los que tengo miedo, en los que la soledad se siente tan adentro, comprendo que son emociones, pensamientos, sensaciones, pero ninguna de ellas soy yo, están en mí, pero ya no las identifico con mi auténtico ser, yo soy más que mi mente. Al fin ví que mis emociones surgen como herramientas de curación, no como enemigos internos de los que deba huir o evitar. Vivo mis emociones plenamente, las dejo fluir dentro de mí, tanto las cómodas como las que me causan malestar y que tanto solía evitar por inconsciencia en el pasado, es justo esa evitación y/o huida lo que creaba mi sufrimiento, lo que me hacía desconectar de mí mismo.
COMPASIÓN: Hay momentos de sufrimiento en mí, se deben a la manera en que aprendí a tomarme las cosas, porque sencillamente mi trayectoria vital me hizo sacar esas conclusiones de lo que ocurre, lo comprendo y actúo conmigo como lo haría con alguien que sufre, apoyando sin culpabilizar, sin señalar, sin reírme de su dolor emocional ni querer minusvalorárselo o tener que darle  “soluciones mágicas”, sino acompañándolo, estando presente cuando lo necesite.
Es lógico que en un primer momento se pueda pensar que el ser permisivo con nosotros mismos no cambiará nada, que las cosas seguirán de igual manera sino peor, porque pensemos que ahora las dejamos “sin freno”, sin alguien (el ego) que controle a modo de guardia de tráfico lo que sucede en nuestro interior. Pero es que, como dije al comenzar este artículo, la mente es paradójica, y como he ido comentando, es nuestro niño o niña interior el que está herido y requiere ahora de nuestro amor incondicional, no de la supervisión de un ego tiránico.
Las crisis vitales, los periodos de sufrimiento, no son ni mucho menos plato de buen gusto, nadie los quiere, pero se muestran, curiosamente, como lo único que puede hacernos trascender, tomar consciencia de todo esto y avanzar en nuestro desarrollo interior. Son etapas que si podemos aprovecharlas como las oportunidades de crecimiento interior que son, tienen la capacidad de hacernos mucho bien, ayudándonos a sanar muchas de las heridas que se han mantenido abiertas tantos años dentro de nosotros.

Si por el contrario no nos damos cuenta de todo esto, pues seguiremos siendo esclavos de nuestros patrones de pensamiento y muy probablemente ellos nos harán volver a transitar (como si de una maldición se tratase) por las situaciones vitales de manipulación, sufrimiento, abandono y soledad. Curiosamente la vida nos repite amorosamente las lecciones cuantas veces lo necesitemos, hasta que entiende que hemos tomado consciencia plena de lo que necesitábamos darnos cuenta.
Cuando despertamos, cuando vemos realmente y sin culpas por qué hemos actuado durante tantos años de un modo que nos hizo sufrir tanto…
Cuando entiendo esos patrones internos y destapo las falsedades sobre las que se apoyaron...
Cuando hago las paces con mi niño interior, le abrazo y se siente acompañado por mí…

…entonces, sí que comienzo a relacionarme plenamente con los demás, teniendo relaciones nutritivas y saludables con las personas que realmente me hacen bien y me estiman, con quienes me puedo relacionar tal y como soy, tal y como me siento; ya que mi necesidad ansiosa de amor, de afecto, no empañará nunca más mi visión.

Glandula Pineal y el tercer ojo, cuna del alma.

http://periodismo-alternativo.com/2014/05/19/glandula-pineal-la-puerta-de-la-matrix/

¿POR QUÉ PERDEMOS LA FUERZA DE VOLUNTAD CUANDO MÁS LA NECESITAMOS?


No es extraño que comencemos un proyecto con todo el entusiasmo y que una vez que ya nos hemos “embarcado” en él, poco a poco vayamos perdiendo esas ganas que atesorabamos cuando lo comenzamos. Incluso hay veces que lo postergamos indefinidamente o lo abandonamos por falta de tiempo.
Los expertos dicen que hay varios “síntomas” o factores que nos pueden indicar que la fuerza de voluntad nos abandona justo cuando más la necesitamos.
Cinco signos para explicar la falta de voluntad
Estos cinco aspectos, analizados detalladamente, nos pueden dar una pauta de qué es lo que nos está ocurriendo y por qué nos cuesta tanto llevar adelante un proyecto, o mejor dicho, terminarlo y ser exitosos como lo habíamos pensado o planeado desde un principio. Toma nota y analiza con lo que experimentas a diario, tal vez puedas encontrar una solución a tu problema.
1 - Exceso de autocontrol: quizás parezca que es un contrasentido porque la falta de fuerza de voluntad no tiene que ver, justamente, con el control. Sin embargo, los especialistas dicen que todo se trata de un “juego de equilibrio”. La voluntad no es una capacidad que nunca se agota, sino algo en lo que debemos ir “dosificando” usando la inteligencia con la que contamos. Un reciente estudio sobre autoindulgencia ha demostrado que los seres humanos somos vulnerables a caer en ciertas tentaciones cuando nos estamos controlando más. Un ejemplo simple de comprender es aquél que está llevando una dieta estricta y cuando tiene un “desliz” o un minuto de no pensar en ese régimen, se da un “atracón”. Las personas también sufren de mayor infelicidad cuando cae la noche y eso no es casualidad. Se debe a que las reservas de autocontrol que lo dominan durante el día van disminuyendo al anochecer. Entonces, el exceso de fuerza de voluntad puede convertirse en tu peor enemigo al momento de lograr tus objetivos. ¿La solución? Esforzarse en las tareas que valen la pena y darse un respiro en las menos importantes.
2 - Sesgo de moderación: la gran mayoría de nosotros subestimamos o sobrestimamos la fuerza de voluntad que poseemos. Por ello es tan común que la gente abandone su carrera, deje de ir al gimnasio o a un curso, etc. Es frecuente que los primeros meses del año las academias estén completas y que luego, pasadas algunas semanas, se empiecen a vaciar. Muchos “prometemos” cuando comienza enero hacer lo que no cumplimos el año anterior, pero esa voluntad va desapareciendo. Esto se debe a que creemos o pensamos que somos controlados, fuertes y perseverantes y que esta vez “si” llegaremos a diciembre con la misma rutina que en enero. Es recomendable que no te expongas a aquellas situaciones que puedan convertirse en una tentación a dejar o bien que puedas caer en las redes de la haraganería, la falta de ganas, las excusas para no asistir, etc. Si no te gusta ir al gimnasio, prueba con otra actividad para hacer ejercicio, no te “obligues” a lo que no te agrada, porque es más fácil que lo abandones.
3 - Creencias negativas muy arraigadas: Esto puede estar presente en nuestra mente desde que eramos pequeños o jóvenes. Por ejemplo, si en la familia nunca creían en nosotros o nos exigían demasiado, si consideramos que el éxito es para las personas adineradas o que no tenemos la capacidad de tener nuestra propia empresa porque no contamos con las habilidades requeridas, etc. Si tu idea o meta es obtener un mejor puesto en tu empleo o emprender en un negocio ambicioso, una creencia contrapuesta puede retrasarte, al pensar que no eres lo suficientemente merecedor, bueno o inteligente para lograrlo. Para poder sobrellevar esto, primero deberás saber cuáles son estas ideas que rodean tu mente, trabajar en ellas, modificar los pensamientos y añadir ideas que te motiven al éxito. Una buena alternativa es colocar en lugares visibles frases de motivación y autosuperación.
4 - No fijarnos en el contexto social: no eres una “isla” autosuficiente, necesitas interactuar con los demás, eso está más que claro. Si bien lo sabes, desestimas esta idea y crees que lo puedes todo, que no precisas de nadie que te ayude, que lo harás mejor si es a tu manera. Estableces objetivos como si llevarlos a cabo solamente dependiera de ti y te olvidas que vives en un contexto, por más de que no compartas casa o piso con nadie. El mundo está repleto de personas y también de tentaciones, una de ellas, sin dudas, es creernos “omnipotentes”. Al plantearte cualquier meta, has que los demás (familia, amigos, pareja, compañeros) te ayuden, participen, se involucren y sirvan para enfrentar los obstáculos que seguramente aparecerán.

5 - Cansancio: la falta de sueño nos hace estar más propensos a claudicar y abandonar nuestros sueños y proyecto. El tan conocido “estrés”, del que somos víctimas millones de personas en el mundo entero, deja de lado la motivación. Esta última es la encargada de “inyectarnos” de energía extra a diario, para poder mantenernos despiertos cuando lo necesitamos. Sin embargo, la ansiedad, los nervios y las preocupaciones no dejan que descansemos lo suficiente. El cansancio prolongado tarde o temprano nos pasa factura, ya sea con alguna enfermedad o con la falta de fuerza de voluntad. Si estás pensando en un proyecto bien ambicioso y deseas llegar a la meta, duerme la cantidad de horas necesarias, para poder tener tu nivel de recarga.

lunes, 19 de mayo de 2014

EL 80% DE LOS ALCOHOLICOS SUFREN UN TRASTORNO PSICOLOGICO O PSIQUIÁTRICO ASOCIADO



Los pacientes alcohólicos suelen presentar hasta en un 80% de los casos otros trastornos psiquiátricos asociados y, por lo tanto, ser considerados como pacientes con patología dual, ha recordado la Sociedad Española de Patología Dual (SEPD), desde donde se demanda un acercamiento específico y especializado orientado tanto a lograr el abandono del consumo como el control de la enfermedad psiquiátrica.
"Lo que determina el paso del uso al abuso de consumo de una sustancia como el alcohol, es la existencia de otro trastorno psíquico" afirma el presidente de la SEPD, el doctor Néstor Szerman, quien recuerda que, al componente de enfermedad de la adicción, hay que añadir otros problemas médicos vinculados al consumo abusivo de alcohol, como son los problemas cardiovasculares o de tipo oncológico.
La pasada semana la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicaba un informe sobre la situación del consumo de alcohol en el mundo, donde se mostraba que la bebida origina más de tres millones de muertes en todo el mundo; en España dejaba patente que el 20 por ciento de los mayores de 15 años son bebedores de riesgo o presentan cuadros de dependencia y abuso de alcohol.
"Si tenemos en cuenta que el 25 por ciento de la población mundial padecerá algún trastorno mental a lo largo de su vida, debemos considerar que en esta población existe un aumento del riesgo de adicción a sustancias como el alcohol".
Por otra parte, en cuanto a las altas tasas de consumo entre los adolescentes, señala que "es especialmente preocupante" porque la sustancia impacta directamente en un cerebro en plena formación, pudiendo "condicionar su desarrollo y provocar la aparición de trastornos psíquicos en el futuro".
Por tanto, en su opinión es necesario que los estudios de evolución de los trastornos adictivos en el futuro sean realizados teniendo en cuenta no solo el impacto físico de la sustancia con capacidad adictiva, sino también los factores de vulnerabilidad de los individuos a presentar un trastorno de abuso.